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Almendrados de Allariz: la receta de la Virxen Abrideira

 

Desde hace tiempo tengo en mi poder la receta de los almendrados de Allariz, pastas excepcionales, con sólo tres ingredientes (almendra molida, azúcar y clara) y, además, son de una gran simplicidad en su elaboración. Estos almendrados son muy semejantes a los que vendían en el convento de mi pueblo, aunque su apariencia era diferente, ya que los de las clarisas de Ribadeo se componían de formas geométricas que querían simbolizar estrellas, peces, lunas, soles, etc., y estaban decorados con una glasa blanca que pretendía definir su motivo temático. De niña, estos almendrados me parecían muy bonitos y riquísimos; además, el hecho de tener que comprarlos en el convento les añadía un carácter celestial. Recuerdo acudir al torno del convento como si fuera un sitio familiar porque solía atenderme Teresa, una muchacha que salió de mi casa para tomar los hábitos, y por algunas pesetas me llenaba los bolsillos, lo que a mi la ponía de los nervios, porque no importaba  si la ropa era la de diario o de domingo siempre los tenía destrozados de lo mucho y variado que guardaba en ellos.

 

 

 

 

 

Llevaba años con la intención de elaborar los almendrados y concretamente los de Allariz (por una razón que explico más adelante) y lo iba retrasando por mi respeto reverencial ante una receta tan prestigiada e histórica. Es asombroso ver cómo en la cocina idealizamos ciertos platos hasta que un buen descubrimos que son preparaciones al alcance de cualquiera y son, nunca mejor dicho, "pan comido".  En mi caso, conforme avanzo en mi conocimiento culinario, me siento más segura de mi capacidad, y creo que ha llegado el momento en que estoy preparada para afrontar el reto de los almendrados de Allariz.

  

 

 

 

La procedencia de estos almendrados del bello pueblo orensano de Allariz se localiza en el Real Monasterio de Santa Clara, fundado en 1268 por la reina Violante de Aragón (o de Hungría) (1236-1300), esposa del rey de Castilla y León, Alfonso X el Sabio e hija del rey Jaime I, el conquistador de Aragón, con la autorización de su hijo el rey Sancho IV. Este convento  fue destruido por un incendio y reconstruido en el siglo XVIII. En el monasterio se encuentra el Museo de Arte Sacro, en el que destacan dos piezas únicas, la Virgen Abrideira y la Cruz de Cristal de Roca. La Virgen tiene una interesante singularidad ya que, de ser una escultura de un asolo pieza, se puede convertir en un precioso retablo de marfil, una especie de tríptico con la opción de mantenerse abierto o cerrado (de ahí el nombre de "Abrideira"). Así una talla única de unos 35 cm de alto, se despliega en tres cuerpos, mostrando una maravillosa labor de orfebrería con diversas escenas de la vida de Jesús y María, o lo que se suponen son los "Siete Gozos de María" (siempre he oído hablar de los "Siete Dolores de la Virgen" pero nunca había oído hablar de que hubiera tenido  gozos, pero ¡claro que los tuvo y muchos!). Así, en  la tabla derecha  figuran, de abajo  hacia arriba, las siguientes escenas: La Anunciación y la Resurrección. En el centro, el Nacimiento de Jesús, la Ascensión del Señor y la Coronación de la VirgenEn el ala izquierda, la Adoración de los Reyes Magos y la Venida del Espíritu Santo. Y en la parte superior, hay dos Ángeles que forman parte de la escena de la Coronación de la Virgen. De esta manera,  la imagen “abierta” se convierte en todo un retablo (portátil), al estilo de los grandes retablos de la época.

 

 

 

Parece que desde el medievo estas clarisas extendieron la venta de estos almendrados por toda la provincia; y actualmente son un referente de la pastelería gallega. La verdad es que cuando nos topamos con la cocina conventual uno se pregunta la procedencia de algunas de sus delicias. Es asombroso que existe una leyenda muy generalizada que explica que la Virgen misma se las dictó, en algún momento,  a las monjas; y ésta es la razón por la que no pueden compartirlas con nadie.

  

 

Hagamos un ejercicio de imaginación sobre el origen de estos dulces. Estamos en pleno siglo XIII y muerto el dadivoso rey Alfonso el Sabio, las ayudas reales menguaron de tal manera que las monjas  atravesaron un periodo de gran penuria económica, que las llevó a buscar recursos para sobrevivir y mantener sus conventos. Ante esta eventualidad, bien podían haber vendido el tesoro escultórico de la Virgen de Abrideira pero esta posibilidad ni la contemplaron porque esta imagen no era sólo valorada por su inigualable belleza sino porque tenía la novedad de ser la primera representación humana y cotidiana de la Virgen como mujer y madre "próxima a la realidad de la condición femenina de la época" (Isidro Bango, 2010), sin duda, esta simbología contribuyó decisivamente a incrementar el papel social de la mujer de la época.  Esta idea de cercanía que la imagen ofrecía fue quizá lo que motivó la feliz idea de una novicia de solicitar la intercesión de la Virgen para aliviar la penuria  del convento. Y así fue, y así sucedió el milagro: la Virgen no viendo muchas posibilidades reales de que las monjas se pusieran a trabajar en las redes sociales o asistieran de tertulianas, como la madre Caram, a algún programa televisivo, decidió suministrarles una receta fácil y breve, que recitó palabra por palabra, ya que la alfabetización de aquella monja novata era escasa, pero se aseguró de que el resultado de estos almendrados fuera realmente celestial.

 

Otra razón por la que los almendrados de Allariz tiene una resonancia especial en mí, es que una de mis mejores amigas, gallega, colega y residente en Granada como yo, solía pasar los veranos en esta población, donde actualmente se ha ubicado el museo de su padre, Vicente Risco, uno de los gallegos más ilustres que ha dado nuestra tierra. Nuestra amistad ha perdurado durante cuatro décadas y desde entonces hemos compartido la morriña de vivir lejos de nuestra tierriña; pero, en mi caso y para mi enorme satisfacción, he tenido el privilegio de conocer de primera mano una gran cantidad de historias y anécdotas de su padre, etnógrafo, ensayista, novelista y, sobre todo, forjador de la prosa gallega moderna; y sin conocerlo personalmente, lo siento como un personaje cercano y familiar. Los veranos de Allariz, tantas veces recordados por mi amiga, constituyen ya una anecdotario divertido y entrañable  sobre la vida gallega de antaño.

 

 

 

Ingredientes:

 

 

 

-250 g de almendra molida (la venden ya en muchas supermercados)

-200 g de azúcar molida

-100 g de clara de huevo (se aproxima  a tres claras de huevo)

-un poco de azúcar para espolvorearlos por encima

Opcional: ponerlos sólo pan de hostia, barquillo o simplemente encima de papel de silicona o sulfurizado.


Yo hice menos cantidad que ésta y lo proporcioné todo a la medida del paquete de almendra molida (175 g).

 

Elaboración:

 

1. Si los vais a hacer con pan de hostia, debéis recortar este pan en  unos círculos que debéis tener preparados:


 

 



2. En un bol, mezcláis bien la almendra molida con el azúcar, hasta que esté todo bien amalgamado, y ya podéis incorporar poco a poco o de una tacada las claras tal cual:

 



 


3. Mezcláis todo bien y os quedará una masa con la textura de la foto de abajo:

 

 

 

 

4. Ahora tenéis que dar forma a los almendrados que adoptan la apariencia de tres bolitas formando un triángulo. Podéis colocarlas sobre los círculos de papel de hostia o simplemente en la bandeja del horno cubierta de papel siliconado:

 

 

 

5. Los metéis en un horno precalentado a 180º y los tenéis de 15 a 20 minutos, dependiendo de cómo os gusten de tostados:


 

 

 


6. Aquí tenéis los bonitos y exquisitos almendrados, que estarán jugosos por dentro, y serán  estupendos para tomarlos con una tacita de café:

 

 

 


 

Otra modalidad más antigua

 

También los hago con una receta más antigua, en que la almendra está picada por mí, con una textura menos fina, y éste es el resultado. A mi me encanta encontrar los trocitos de almendra, aunque son más latazo porque la almendra hay que secarla un poco en el horno y luego pasarla por una maquinita manual que ya no sé ni siquiera si se vende.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!!!!

 

 

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