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Arnadí de calabaza

 

Llevo tiempo buscando una tarta de calabaza porque me parece que hace una riquísima repostería, además de que me maravilla su color hermoso y su diseño  tan original y caprichoso. Siempre he pensado que el Creador no puso el mismo interés en todos los objetos que creó, así a la calabaza, a la langosta y a la alcachofa les dedicó una consideración especial. La mayoría de tartas de calabaza son de origen anglosajón, por eso de que los peregrinos del Mayflower encontraron en este producto, típicamente americano, el símbolo de la víspera del Día de los Santos, ya que en Irlanda ya conmemoraban la resurrección de los muertos y la vida eterna y esta tradición surgió realmente cuando los peregrinos del Mayflower popularizaron esta fiesta en los Estados Unidos de América; utilizando la calabaza en lugar del nabo irlandés ya que en América  sólo había calabazas. Pero si nos remontamos a tiempos más antiguos, nos encontramos con que era una antigua festividad irlandesa que se conocía como "Samhain" la que conmemoraba el comienzo del solsticio de invierno. Y la calabaza de Halloween recibía el nombre de Jack-o-lantern, en memoria de una leyenda irlandesa donde su protagonista, Jack, era un hombre malo y vengativo que cuando murió no fue admitido en el cielo y fue obligado  a vagar por el mundo con una calabaza a modo de candil. En suma, "el ansia del hombre por la vida eterna" está en la base de ésta y de otras muchas historias parecidas.

 

 

 

 

 

 Yo no he conocido la historia de Halloween hasta que fui por primer vez a Inglaterra, en donde por entonces se celebraba de una forma popular y sencilla, muy alejada de los fastos actuales. Tengo que decir que para mí la calabaza del cuento de La Cenicienta de Perrault, con su carroza de calabaza (hay muchas otras versiones), siempre estuvo mucho más cercana a mis emociones y recuerdos que la de Halloween. La Cenicienta fue mi cuento infantil favorito; quizá por dos elementos que me fascinaban: el hecho de que Cenicienta  vivía en una de mis estancias favoritas de la casa, la cocina, con el eterna "ladeira" encendido y sus visibles cenizas, un recuerdo imborrable de mis recuerdos de la cocina de mi bisabuela, donde el tema favorito de conversación eran las historias de ultratumba;  y, por otra parte, la alusión a la calabaza que se trasforma en una hermosa carroza, nos hace concebir el deseo de que en nuestra vida puedan actuar fuerzas mágicas. Quizá este cuento  tiene un atractivo especial en muchas culturas, asociado al inconsciente colectivo del "ansia por la vida eterna". 



No sé si por estas razones inconscientes o porque está de moda la calabaza, el caso es que durante tiempo he tenido el deseo de hacer una tarta  popular de calabaza, pero que no estuviera asociada a la vulgar fiesta actual. Pero no hace relativamente mucho tiempo cuando se dedicaron en el programa de televisión "Un país para comérselo",  (¿quién me iba a decir que encontraría lo que tenía en mente en una tarta medieval y popular oriunda del Levante español"?), descubriría  una maravillosa tarta de calabaza, rescatada de las viejas recetas árabes y mozárabes; y  de inmediato me puse a la búsqueda de una buena receta.

 

 

 

 

Me estoy refiriendo al "arnadí", vocablo que proviene de "arna" que en castellano significa "colmena", por su presentación esférica o piramidal, adornada con almendras o piñones, y su terminación "di" hace referencia al término "valenci" que explica su procedencia levantina.  El arnadí es un postre valenciano típico de la comarca de La Costera, cuya capital es Xàtiva. Claramente es de origen árabe, o más bien mozárabe, no olvidemos que los musulmanes estuvieron en esta parte de España varios siglos hasta que el rey Jaume I conquistó Valencia. Actualmente se considera el típico pastel de Játiva al que se atribuye su denominación de origen, pero también a la de los pueblos de su alrededor. Se comía en Cuaresma y Semana Santa aunque hoy podéis encontrarlo en todas las pastelerías de esta zona en cualquier fecha del año; parece que también se elaboraba en el Reino de Al-Andalux, donde no he podido encontrar ningún documento.

 

 

 

 

 

 

Pero si hay un lugar en esta comarca del interior valenciano donde el arnadí es un elemento imprescindible de la gastronomía local es Llanera de Ranes, un pequeño municipio situado en las faldas de la Sierra de Enguera que cada mes de diciembre celebra el Concurso Nacional de Arnadí, lo que le ha llevado a conocerlo como la cuna del arnadí en España. Su elaboración tiene dos ingredientes típicos del País valenciano: la calabaza o el boniato, o una mezcla de ambos. Yo lo he elaborado con calabaza porque todavía no hay boniatos, y la calabaza me parece una hortaliza rica, barata y llena de propiedades nutritivas; por tanto, con esta receta podéis hacer un arnadí también de boniato. Espero que aprovechando esta festividad os animéis a prepararlo. Quiero agradecer a la web Fentdetutto por la receta de este maravilloso pastel (http://fentdetutto.blogspot.com.es/2013/10/arnadi.html), aunque he hecho algunos cambios. 

 

 

 

 

 

 Ingredientes:

 

 

 

 

 

 

-500 gr. de calabaza  o boniato asado y escurrido. Aunque os he puesto esa bonita calabaza la otra variedad de calabaza alargada es más idónea para este pastel.

-150 gr. de azúcar

-100 gr. de almendra molida

-dos yemas de huevo

-1/2 cucharada de canela molida

-piel de una naranja o mandarina o 

-almendras enteras para adornar

 

 Elaboración:

 

1. Cortáis la calabaza en trozos y la asáis en el horno o microondas hasta que estén bien cocidas. La del horno estará más rica que la del microondas pero depende del tiempo que tengáis:

 

 

 

 

 

 

2. Una vez asada le quitáis las pipas y los hilos y con una cuchara le extraéis la pulpa:  

 

 

 

3. Ahora la machacáis bien y que suelte el agua, y preparáis una crema espesa con un puré con un pasapurés o la minipimer; a continuación, la ponéis en un colador, apretándola bien para que suelta el líquido y la dejáis toda la noche a escurrir:

 

  

 

 

 

 

 

 

4. Éste es el líquido que suelta de la operación anterior:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 5. A la mañana siguiente (quizá con tres o cuatro horas tengáis bastante) ya podéis colocar la pulpa de la calabaza en un cazo y  le añadís  todos los ingredientes en este orden: el azúcar, las yemas de huevo, la almendra molida, la naranja rallada y la canela; lo cocéis hasta que todo está bien amalgamado durante unos 10 minutos, a fuego suave para que no se pegue: 

 

 

 

 

 

6. Untáis una fuente de barro con mantequilla y ayudándoos de una espátula vais colocando la mezcla hasta conseguir una forma semiésferica, y luego le pincháis las almendras o piñones y le ponéis un poco de azúcar por encima de la pirámiDe y a un horno precalentado a 170 o 180º durante de 30 a 40 minutos hasta que las almendras cogen un color tostado. Todo dependerá del funcionamiento de vuestro horno. Abrid el horno a los 30 minutos a ver cómo va, si la almendra no se dora encendéis el grill durante unos instantes. 

 

 

 

 

 

 

 

7. Estará en el horno una media hora a 170º y antes de sacarlo si las almendras no están tostadas le dais con golpe de grill de unos segundos para que se doren; y le espolvoráis el azúcar: 

 

 

 

 

8. Ahí lo tenéis troceado con un aspecto de cake pero más blandito. Es un pastel que está estupendo con un toque de naranja y canela que recuerda a la repostería moruna:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Bon profit!

 

 

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