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Oda a las berenjenas  a la parmesana:

Melanzana alla Parmigiana  

 

 

 

Voy  a presentaros una receta que es de una cocinera italiana, Jul's Kitchen, que vive y trabaja en la Toscana, donde tiene una estupenda escuela de cocina italiana, y donde no quisiera terminar mis días sin asistir a uno de sus cursos, preferentemente los que dedica a la "pasta".  Llevo años admirando a Jul, a la que he mencionado repetidamente; la admiro por su profesionalidad, aunque su magnífico cocina es siempre casera, heredada de la mamma o la de la nonna; la dmiro por la forma en que transmite y comparte esas maravillosas recetas italianas de toda la vida pero, por encima, de todo porque ha hecho de la cocina su pasión.

 

 

 

La receta que transcribo a continuación es una traducción que he hecho de su receta: Melanzana alla Parmigiana, para mostraros un ejemplo de su pasión la cocina italiana:

 

Si fuera a emprender una misión espacial y tuviera que comer la última comida sobre la Tierra, antes de empezar con la dieta de pastillas de colores, elegiría tomarme unas "berenjenas a la parmesana",  incluso si los astronautas ya estuvieran enfundados en sus abultados trajes espaciales blancos y yo tuvieran un pie en el transbordador.

 

Si tuviera un antojo de esos que nos dan por las tardes, uno de esos ataques de hambre súbitos, que te hacen desear cosas como el chocolate, las patatas fritas o las rosquillas rellenas de crema, nueve de cada diez veces, diría que prefiero un plato caliente de "berenjenas a la parmesana".

 

Si de repente me preguntas qué me gustaría comer en cualquier momento, y especialmente en los últimos días de verano, cuando las horas de luz se acortan y empiezas a sentir un agradable fresquito, mi respuesta sería siempre "un parmesana de berenjena". No, miento. La respuesta sería la misma incluso si estuviera en el páramo de mediados de agosto o en los rigores del invierno, sin ofender la estacionalidad de las verduras.


La parmesana de berenjena, o como lo llamamos "alla parmigiana", es mi plato favorito, como "Lost in Translation" es mi película favorita y Bruce Springsteen mi cantante favorito; es decir, esas cosas que tienen un lugar especial en mi corazón.


Cuando veo en la mesa la berenjena a la parmesana, cojo rápidamente el trozo más grande o el que tiene la corteza dorada y crujiente con la mozarela y el parmesano desparramándose. Me da lo mismo que esté hirviendo y sea pleno agosto, sabiendo incluso que si lo dejara enfriar un poco estaría mucho más sabrosa. Pero no lo puedo resistir. Siempre pienso en la posibilidad de que quede algo y pueda darme, más tarde, un buen banquete para mi solita. 

 

Cuando era niña me la comía por la tarde, a escondidas, robándola de la nevera, y comiéndola, con sentimiento de culpabilidad, apoyada en la encimera de la cocina. Yo no soy capaz de saborearla en bocados pequeños, siempre lo hago a grandes bocados. 

 

Sin embargo, debo decir a mi favor, que soy una persona generosa, me encanta compartir la comida con otras personas, y cuando elijo algo de una bandeja tiendo a tomar el pedazo más pequeño, es una forma de cortesía natural en mí. Pero, con la berenjena  a la parmesana, no puedo evitarlo.

 

¡Esta es la receta de mi abuela!. ¡No discutamos, por favor! Puede que no sea la auténtica, pero esta es la receta que me gusta, la receta que comí durante mi infancia y la misma receta que hago ahora, no tan  a menudo como quisiera. Este plato tiene que cumplir tres requisitos: las berenjenas deben estar fritas, no a la parrilla, el queso siempre parmesano (se llama parmesana por algo), y siempre con mozarela muy cremosa, por supuesto siempre mezclada huevos batidos. Todavía me pregunto por qué siendo mi comida favorita "la berenjena a la parmesana" sólo la como una vez cada dos años ... 


 

 Gracias, Jul. ¡Fantástica receta!

 

 

 

 

 

Ingredientes: 

 

Os voy  a dar una receta para cuatro personas, yo la he hecho un poco más pequeña:


 

4 berenjenas 

harina para espolvorear la berenjena 

aceite de semilla o oliva para freír 

500 ml de puré de tomate o salsa de tomate (yo la hice con una salsa casera)

aceite de oliva virgen extra 

algunas hojas de albahaca 

150 g  de mozarela, cortado en trozos pequeños 

3 huevos batidos 

100 g de queso parmesano rallado 

 

 

Elaboración:

 

1. Lava las berenjenas y cortarlas en rodajas de 5 mm de espesor. Esto es muy importante ya que en general falla por la delgadez de las rodajas:

 

 


 

2. Coloca las rodajas de berenjena en un colador con una buena pizca de sal gruesa entre las capas, tápala con un plato encima de las berenjenas. Deja las berenjenas en el agua durante unos 30 minutos, quedarán menos amargas:

 

 

 

3. Después de este tiempo, pásalas por agua corriente y colócalas en una fuente con papel de cocina y seca ligeramente:

 

 

 

4. Rebózales en harina y sacude el exceso antes de freírlas.

 
 

 

 

5. Mientras tanto calienta el aceite de freír en una sartén o freidora. Fríelas en lotes. Deja que se doren por ambos lados. Cuando las berenjenas estén doradas y crujientes, colócalas en un plato con  papel de cocina, de modo que el exceso de grasa se ​​absorba. Sazone ligeramente las berenjenas con un poco más de sal. 

 

 

 

 

6.  La salsa de tomate  debe ser ya preparada, bien sea casera o comprada. Te remito a esta página para la casera. 

 

 

 

 

7. Ahora ha llegado el momento de montar la parmesana alla melanzane. Lo primero es extender unas cucharadas de salsa de tomate en el fondo:

 

 

 

 

8. Coloca una capa de berenjenas fritas y vierte una parte de los huevos batidos, espolvoreando con un poco de mozzarella y una generosa capa de parmigiano rallado.


 

 

9. Extiende la salsa de tomate en la parte superior y sigue haciendo capas, hasta que se acaben los ingredientes (yo hice tres capas, Jul pone cuatro). La última debe serla salsa de tomate con la mozarela y una cantidad de Parmigiano; y como toque final la albahaca: 

 

 

 

 

10. Ahora, ya podemos meterla en el horno precalentado a 180 ° C durante unos 35 minutos (horno con calor arriba y abajo), hasta que esté dorada en la parte superior: 

 

 

11. La acabo de sacar del horno. He utilizado el truco de quitar las trozos de alhaca que se habían puesto un poco oscuros (ya habrían soltado el sabor y el aroma) y, en su lugar, le puse otras hojas frescas:

 


 

 

11. Y éste es el resultado ya en el plato. ¡Dios mío, que olor a tierra toscana y a la Italia milenaria!

 

 

 

 

 

Para mí, es la mejor Melanzana alla Parmigiana que he tomado nunca, y merece no una oda sino un soneto con estrambote:

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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