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Calabacines relleno de tomate frito y bonito

 

Me preguntan muchos lectores de dónde saco las recetas, y mi respuesta es siempre la misma: de todas partes; concretamente, esta receta es un ejemplo muy paradigmático de los platos que surgen a raiz de la aparición en el mercado de productos nuevos. Los calabacines redondos son una de esas verduras que adornan los estanterías de los buenos supermercados desde hace relativamente poco tiempo. Al principio, cada vez que los veía me daban muchas ganas de comprarlos para rellenar, ya que los alargados no son fáciles de vaciar, y además era necesario pasarlos por harina y huevo para que no se les saliera el relleno. Sin embargo, tenía mucha precaución con esta "nueva verdura" porque me temía que no eran naturales sino modificados genéticamente. A este respecto, he hecho algunas averiguaciones y parece que son variaciones naturales y que no hay nada que temer; en este sentido, su cultivo se remonta casi al inicio del cultivo de los calabines tradicionales, aunque tienen una estación muy corta y requieren más cuidado que otras variedades. Desde el punto de vista culinario, son claramente más suaves de textura y sabor que los otros, y desde luego su forma, además de muy bonita, es perfecta para rellenarlos. 

 

 

 

En cuanto al relleno, cuya receta está ya muy extendida, aunque no he visto la combinación que yo aporto, lo decidí por pura extrapolación de recetas italianas en donde se utiliza mucho el calabacín con el tomate frito, el bonito o atún y el queso. Creo que el maridaje de estos ingredientes era perfecto, y magníficos elaboraciones italianas dan buena cuenta de su éxito. Otra cuestió esencial era su método de cocción: cazuela u horno; ambos métodos son claramente adecuados, pero opté por cocerlos, por miedo a que el horno no suavizase las pieles lo suficiente; por último, había otra cuestión decisiva: debía cortar el sombrero del calabacín completo, para luego volverlo a colocar, o sería mejor cortar sola una parte  para conseguir una tapa plana que me permitiese gratinarlos con queso; lo que les daría un toque de sabor que lo intensificaría y lo acercase más a una receta italiana. En esto, os presento ambas versiones para que seáis vosotros los que elijáis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 Ingredientes:

 

 

 

 

6 calabacines redondos  

Relleno: 

la parte de dentro de 6 calabacines

una taza de tomate frito

2 latas de atún de 100 g. aprox.


Salsa:

2 o 3 cucharadas de aceite virgen de oliva

una cebolla

un ajo laminado

una taza de buen tomate frito (casero o comercial)

una cebolla

una o dos zanahorias

un pimiento verde

medio vaso de vino de jerez seco o vino blanco

el caldo de escurrir el calabacín para rellenar

azafrán

un cubito de avecrem

 

Elaboración:

1. Lavar bien los calacines y secarlos. Cortar las tapas y reservarlas para la presentación.

 

 

 

 

2. Vaciar la carne de los calabacines con una cucharada o sacabolas:

 

 

3. Empezar a preparar el sofrito con la cebolla picada, el ajo y el pimiento verde:

 

 

 

4. Ahora vamos a hacer el relleno, primero cocer con muy poco aceitela la carne del calabacín, al que también le agregaréis las tapas del calabacín para que se ablanden un poco:

 

 

 

5. Mezcláis el tomate y el bonito o atún y, finalmente, lo agregáis al calabacín cortadito que tengo en la sartén para sofreírse y que una vez hecho (10 o 15 minutos) debe estar muy muy escurrido (esto es importantísimo, podéis incluso apretarlo con una cuchara para que suelte toda el agua) porque el calabacín soltará más agua; este caldo debo reservarlo:

 

 

 

 

 

6. En la cacerola donde he cocido la salsa de tomate, echaré el calabacín, el tomate y el bonito o atún, lo revolveré todo y a cocer unos 5 minutos:

 

 

 

 

7. Para la salsa, haré un sofrito tradicional con cebolla, ajo, un pimiento verde y medio vaso pequeño de vino y el líquido de cocer la pulpa de los calabicines:

 

 

 

  

8.  Cuando el sofrito ya esté, le añadís el azafrán, el cubito y el líquido de escurrir el calabacín y  acocer unos minutos:

 

 

9. Ahora ya podemos empezar a rellenar los calabacines huecos, apretándolos bien para que coja la mayor cantidad de mezcla:

 

 

 

 

 

 

 

10.  Es el momento de cocer los calabicines en la salsa, a la que agregamos una cucharada de harina y removemos bien con el caldo sobrante y quizá un poco más de agua (el líquido de la cacerola debe estar por la mitad. En esa salsa cocerán los calabacines para que estén blandos pero, a la vez, tersos, pero antes debéis decidir si poner las tapas planas encima, o simplemente el gorro entero del calabacín; esta cocción necesitará al menos media hora con un calor muy suave pero siempre hirviendo:

 

  

 

 

 

11.Una vez blandos, podéis o bien dejarlos en la cazuela hasta servirlos,  con el sombrero encima, o cubrirlos con un buen parmesano y gratinarlos al horno:

 

 

 

12. Ya gratinados, estarán listos para llevar a la mesa. He probado ambos y los gratinados me parecen mejores; pero tampoco hay tanta diferencia y, si los dejáis sólo con el sombrero, os ahorréis el paso del horneado:

 

Los podéis servir con arroz blanco, patatas fritas o con una ensalada simple:

 

 

 

 

 

 

 

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