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Clafoutis tradicional: un clásico de la cocina francesa

 

 

Hoy es el 20 de junio y empieza el verano: las tardes son largas y las flores del campo y jardines están ya en plena floración y los cerezos, cargados de su brillante fruta, adornan nuestras huertas y nos invitan a preparar la tarta de cerezas de todos lo años,  tarta que siempre inaugura la temporada de verano, y todos tenemos in mente el tiempo de ocio de las vacaciones.

 

 

 

 

 

 

 

Los que conocéis mi cocina, conoceréis mi pasión por las cerezas, siempre digo lo mismo: ¡"Me parecen tan bonitas"" (son objetos como la alcachofa o la langosta objetos con un diseño en el que el Creador se esmeró). De niña adoraba colocarme esos pequeños racimos de dos cerezas como pendientes y siempre me parecía que estaba mucho más guapa.

 

 

 

 

 

Ayer pusieron un mercadillo en el centro de Granada para promocionar la cereza de Guéjar Sierra, un pueblo de las Alpujarras, en donde se cultiva una cereza riquísima que se ha vendido localmente durante años pero en esta última década se ha empezado  a comercializar como fruta de denominación de origen; y no pude evitar comprar esta cereza roja, olorosa y con una estupenda textura para hacer el clafoutis tradicional de la cocina francesa, que además de sencillo y barato, es uno de esos pasteles en donde el sabor de la cereza se intensifica. Me gustan las cerezas de terruño porque van de la huerta a los puestos, sin pasar por las cámaras, lo que favorece su intenso y dulce sabor, además de tener unos precios mucho más económicos.

 

 

 

  

La tarta que voy a preparar es un clafoutis (se pronuncia "clafouti"), una típica tarta francesa originaria de la zona de la Lemosín, región de Limoges, y que en el siglo XIX se extendió a toda Francia, y hoy es universalmente conocida y elaborada. El nombre viene del occitano "clafotís" (del verbo "clafir" que significa rellenar), y su elaboración consiste en una simple masa de crepes y fruta: originariamente se hacía con cerezas aunque hoy también se usan peras o manzanas con el nombre de flognarde o flaugnarde. Tanto el clafoutis con la frognarde son tartas muy cremosas y jugosas, con una crema que recuerda a un flan avainillado con el delicioso aroma de la fruta. Pero quiere destacar que en estas tartas hay algo imprescindible: la fruta debe ser de primera calidad y estar en su justo punto de madurez.

 


 

 

 



Asi pues, el clafoutis de cereza no es más que un molde lleno de cerezas bañadas con esa natilla, semejante a la masa de crepes, que es una mezcla de azúcar,
huevos, harina, leche y mantequilla, y se cuaja durante la cocción. En la auténtica tarta se dejan los huesos porque desprenden un sabor a almendra amarga que la hace exquisita, aunque yo siempre se los saco y, a veces, lo sustituyo por extracto de almendra amarga, que le va muy bien.

 

 

 

 

 

Así que sin más, os doy la receta para que estéis a tiempo de hacerlo antes de que se termine la temporada de esa bellísima fruta.

 

Ingredientes:

 

 

-350 gr. de cerezas; yo les quito los huesos, y compra las cerezas cuando son locales, y están duras, maduras y muy dulces

-2 huevos

-75 gr. de azúcar

-65 gr. de harina leudante (bizcochada) o harina normal con una cucharadita de levadura

-un tetrabrick de nata (200 ml.)

-50 ml. de leche

-una pizca de sal

-1 cucharada de brandy o kirsche, que es el auténtico licor de cereza  y el más apropiado, o la tradicional vainilla, o el extracto de almendra

-mantequilla para untar el molde

-un molde de horno de 22 a 24 cm. para llevar a la mesa, puesto que este postre (entre pudin, bizcocho o flan) es difícil de desmoldar; así que cubrir el molde con un papel antiadherente si queréis desmoldarla

 

 Elaboración:

 

1. Preparáis un molde con papel de silicona o sulfurizado y luego untáis de mantequilla. Este postre tiende a  pegarse porque tiene una masa como la de las crepes y debéis buscar algún recipiente refractario para llevar a la mesa. Yo suelo arrugar un papel de silicona y luego humedecerlo para que pueda adaptarse bien al molde;  a continuación, lo seco y lo unto ligeramente con mantequilla; cuando lo sirvo le recorto el papel con cuidado:

 

 

2. Bates los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos:

 

 

 

 

3. A continuación le agregas, la leche, la nata, la harina, y una copita de brandy ouna cucharada de extacto de almendra, o el sabor que prefieras; y lo bates todo con batidora o varillas hasta que está todo bien amalgamado.

 

 

 

4. Con el amoado (mezcla)  hecha, ya puedes distribuir la cereza cortada en mitades o cuartos en el molde, cereza a la que previamente le has sacado los huesos:

 

 

5. Ahora sólo tienes que volcarle el mejunje por encima, esta mezcla tiene la consistencia de una natillita:

 


6. La metes en un horno precalentado a 180º o 190º (dependiendo del horno) y la tienes unos 35 a 45  minutos (dependerá del grosor, pincharlo antes se sacarlo del horno).

 

 

7. Este es el resultado. Es muy frecuente echarle azúcar glas por encima:
 

 

 

 

8. En las dos últimas fotos, te muestro el contenido por dentro, que se asemeja a la textura de un pudin. Si la cereza es sabrosa este postre es una maravilla. Se puede servir con nata, yogur griego o helado de vainilla:

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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