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 Empanada de guisantes ("panades de pésols)

 

Cada vez me interesa más innovar con recetas propias y poco habituales, lo que no es nada fácil; y por otra parte, también me encanta recuperar recetas populares de toda la vida. Este es el caso de la receta que os voy a presentar: "las empanadas de guisantes" ("os panades de pésols"), un maravilloso plato  mallorquín, otro clásico de la cocina mediterráneas,  que se comen  en las comidas en el campo propias de la Pascua, y cuya tradición le otorga un origen judío o musulmán, aunque ahora se ha convertido de lleno al cristianismo. He descubierto que en estas islas y también en el Levante español  se elaboran unas masas dulces o saladas, siempre con la misma composición química: aceite, harina y un licor (normalmente anís) o vino dulce para los postres; y aceite, harina y cerveza o  vino para los salados. Estas masas me parecen un descubrimiento porque ambas se pueden rellenar de casi todo, con resultados fabulosos y dificultad mínima. 

 

 

 

En cuanto a la empanada de guisantes, que ahora os contaré cómo conocí su existencia, me parece muy insólito hacer una empanada sólo con guisantes, un sofrito de cebolla y una cucharadita de pimentón de la Vera, y sin embargo el sabor del relleno es impresionantemente sabroso; en segundo lugar, por esas casualidades de la vida, el hallazgo de esta masa ha venido a cubrir un vacío de este recetario: la presencia de una masa de aceite crujiente y con un amasado al alcance de los neófitos en la realización de masas. A veces, la cocina y la música presentan muchos parangones, si recordáis ya comparé la versatilidaz del chocolate con la música de Mozart; y, este plato me parece similar  a un divertimento musical por el reducido número de ingredientes  y el efecto de estos divertimentos: receta divertida, rápida y creativa para sorprender al comensal con algo inesperado y delicioso. 

 

 

  

Siempre me parece interesante contaros cómo llego a las recetas. Cuando os hablé de la empanada gallega os comenté que había  dos modalidades: la de pan (quizá la más antigua y auténtica) y la gramada que suele llevar mantequilla, que personalmente encuentro un poco aceitosa. Por eso, llevo tiempo a la búsqueda de un masa de empanada, que siendo crujiente y hojaldrada, no se haga con hojaldre sino con una masa de "todo en uno", es decir, una simple mezcla de ingredientes sin apenas amasado y con una fiabilidad asegurada. Los ingredientes deben ser, además, de los que tenemos   siempre  en casa.

 

 

 

 

Y ahora voy brevemente a contaros cómo me hice con esta receta.  Ya os he contado que después de casi cincuenta años de haber perdido todo contacto con mi "amiga del alma" de mi niñez me he reencontrado con ella en Facebook y hemos reanudado nuestra antigua casi como si sólo hubiéramos llevado una semana sin vernos. Fue una maravillosa sorpresa, porque seguíamos compartiendo un fondo común de experiencias y sentimientos de una de las etapas más cruciales  del ser humano. La verdad es que vivimos a mil km. de distancia pero eso no es óbice para proseguir con nuestras antiguas conversaciones y confidencias. Personalmente, en esta etapa de mi vida,   me he sentido a menudo desarraigada al sentir que ya quedaban muy pocas personas que fueran testigos de aquella época de mi vida que creía perdida para siempre. Por eso, la presencia de nuevo de mi "amiga del alma" está siendo un regalo del cielo.

 

 

 

 

Es curioso porque, después de tantos años, charlamos sobre lo divino y lo humano, unas veces sobre personas lejanas de las que yo he perdido toda pista,  y en estas largas charlas se entrecruzan sucesos, tradiciones y todo tipo de anécdotas, que siempre nos llevan a nuestra vida infantil, y que, por contraste con la actual, son singulares y hasta difíciles de entender para mentalidades de épocas posteriores. Realmente, hablamos "para adelante y para atrás", que supone que continuamente el presente nos retrotrae al pasado; mi amiga muy eficazmente recurre a pistas contextuales para hacerme recordar personas y objetos enterrados en mi mente; así: "fulanito es el nieto de aquella que llamaban "la catalana" y que se casó con uno que primero vivía en X y luego emigró, y  a los años regresó y puso un negocio". De toda esta información, quizá, yo sólo recuerdo lo de que "era el nieto de...".  Pues bien en uno de nuestros parloteos inacabables salió  a relucir una empanada de guisantes (sí, una empanada de guisantes) de una persona reconocida como magnífica cocinera, que la había aprendido en Mallorca donde había vivido. De pronto  lo insólito del relleno despertó en mí una gran curiosidad, acrecentada por las loas que mi amiga hizo de este plato.  Así que, ni corta ni perezosa, me fui  a Internet donde la encontré enseguida como una receta popular mallorquina, conocida como "panades de pesóls" ("empanadas de guisantes"). En otros tiempos se cocían en todas las casas para celebrar la semana de Pascua de Resurreción, aunque ahora se venden en todas las pastelerías.  Las primigenias eran de guisantes, pero hoy se hacen de toda clase de productos (carne, pollo, cordero, sobreasada, huevo cocido, etc.) pero los guisantes de temporada son imprescindibles. Parece que las auténticas se hacían como empanadillas individuales de forma cilíndrica y rellenas de lo que fuera, aunque la empanada grande es rectangular y muy fina. (Fotografía de Wikimedia Commons, con permiso para reproducir).

 

Creo que muy pronto la voy a hacer con bonito, tomate y pimientos morrones, que le irán de maravilla.

 

 

 

 

Yo voy a ofrececeros la receta de Reme Espinosa en su blog Llimaverde, y desde aquí quiero agracerle esta maravillosa receta.

 

Ingredientes:

 

Relleno:

 

 

 

200 g. de guisantes frescos (o congelados que deben ser de muy buena calidad)

2 cebollas o cebolletas

1 cucharadita de pimentón de la Vera

aceite para el sofrito: 5 cucharadas

sal

Opcional: 1 o  2 cocidos

 

 

 

Masa:

 

 

  

500 g. de harina

1 vaso de agua de cerveza

1/2 vaso de aceite de girasol

sal

huevo batido para pintar la masa

 

(Os sobrará y podréis congelar la masa para unas empanadillas)

 

Elaboración de la masa:

 

1. Mezclar el aceite, la cerveza, la harina y la sal en un bol:

  

 

 

2. Podéis amasar manualmente hasta que la masa se desprenda fácilmente, cuidando de que no quede dura, o podéis hacerla en la batidora con el garfio de amasar, que es lo que yo he hecho. Con un amasado de 3 o 4 minutos conseguiréis una amasada fina y lisa, que dejaréis reposar durante una media hora:

 

 

3. Aquí tenéis el resultado del amasado, en donde las masa se desprende con gran facilidad:

 

 

Elaboración del relleno:

 

4. Sofreís la cebolla  y cuando esté empezando a ponerse tierna, le agregáis los guisantes y coceréis todo junto durante unos 15 minutos:

  

 

 

 

 

5. Pasado ese tiempo, ya estará todo tierno y podréis agregar el pimentón, ya con el fuego apagado para que no se tueste:

 

 

 

6. Mezcláis todo bien y le  agregáis un cubito y luego  huevo cocido (o 2) picaditos y  lo dejáis enfriar. El relleno debe estar frío cuando se ponga en la empanada:

 

 

 

 

 

7. Ya podemos estirar la masa para colocarla en el fondo del molde. Si aparece algún agujerito, no os preocupéis en absoluto, le ponéis un remiendito con un poquito de masa, y no se notará para nada.  Esta empanada es muy finita, así que hacer las capas muy delgadas:

  

 

8. Ahora ya podéis extender el relleno de forma uniforme:


 

 


9. A continuación, hacéis otra capa para tapar la empanada y la pintáis con huevo batido,  a un horno de 200º a 190º, dependiendo de vuestro horno:
 

 

 

 

 

 

 

10. Ahí tenéis esta magnífica empanada, bien cocida por arriba y por el fondo,  y con un grosor ideal para comerla con la mano en la playa o en el campo:  

  

 

 

 

12. La presentación resulta muy profesional y atractiva, pero su inigualable  textura hojaldrada y el sabor aromático del guisante fresco la convierten en una plato insuperable:

 

 

 

 BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!!!

 

 


 

 

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