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Judías en ensalada de verano

 

 

Esta es la forma tradicional de comer las ensaladas en Galicia cuando el calor (parece que) apretaba, y con el bañador mojado (costumbre que te lleva a  la muerte segura, según las madres) te disponías a tomar un plato de esas judías gallegas, verdes o blancas, que añoraríamos durante todo el invierno (largo y gris) hasta el año siguiente, porque en aquella época sólo se comían judías en verano. Siempre que pienso en ese plato, recuerdo, por encima de todo, la gozosa presentación de su verbena de colores: el verde o blanco de las judías, el amarillo del huevo cocido, el naranja de las zanahorias, el rojo de los tomates, y los colores beige de la vinagreta. ¡Cuántas veces he querido reproducirlo tal cual, sin poder conseguir una preparación similar, tan simple y sobrosa, paradigma de la cocina casera!; ¿eran las judías verdes, los tomates del lugar, la cebolla y la patata gallega o alguna meiga que se colaba a echar una mano? Los misterios de la cocina que no han estado suficientemente investigados?

 

 

 

 

 

 

 

 Ingredientes:

 

Voy a preparar tres recetas: el hervido, o base de la cocción, la clásica ensalada fría gallega de judías con tomate y huevo cocido, y una tercera más de fantasía que lleva mayonesa y tronquitos de cangrejo Krisia. Con las cantidades de abajo elaboraré las dos ensaladas (como para tres o 4 personas cada una), porque el hervido es el fondo de armario de ambas. Si queréis hacer para más personas, sólo tenéis que doblar las cantidades.

 

 

Hervido


medio kilo de judías

 

dos o tres patatas


4 o 5 zanahorias


una cebolleta


un cubito de carne


sal


una hoja de laurel


un diente de ajo


dos vasos de agua


Y la:

 

 

Vinagreta:

 

 

Estas son las proporciones tradicionales del aceite y vinagre de  la clásica vinagreta: 3x1, o 4x1 (es decir, tres cucharadas de aceite por una de vinagre, o  cuatro por una)


dos tomates

 

un huevo cocido 

 

media cebolleta

 

 

 

 

 

 

 Elaboración:

 

1. Quitáis los filos de las judías, ahora ya no hay que quitarles los hilos porque siempre vienen limpias (¡con los años que yo dediqué a limpiar judías!, es como tener dodotis en lugar de lavar pañales). A mi me gusta partirlas longitudinalmente, sobre todo, si son muy anchas; algunas las dejo tal cual. Pico también una cebolleta; y las zanahorias como ves en la foto, que unas veces ven en rodajas redondas y otras alargadas y partidas por la mitad. Lo pongo todo en agua, teóricamente una media hora o una hora. Pelo también dos o tres patatas como para cachelos, y cuezo un huevo. Las cantidades de esto son a gusto del consumidor.

 

 

 

 

2.   En el agua (dos vasos) pongo primeramente el laurel, el ajo, el cubito y una pizca de sal:

 

 

3. En cuanto empieza  a hervir a borbotones, los agrego todo:

 
 

 

4. Fijaros que poca agua tiene. Lo dejo hervir fuerte, a temperatura ocho de la vitro, y en 15 o 20 minutos está cocido. Lo sabréis en cuanto las patata están blandos, pero sin  deshacerse. Cuidado que no se os queme. Si veis que la gua se ha consumido totalmente y la patata no está cocida, echáis otro medio vaso.

 

 

5. Lo escurrís bien y ahora lo dividís, más o menos, en dos partes: una para cada cada ensalada. Fijaros en el color tan bonito que tienen las judías. Quizá incluso otras veces me sale más al dente, pero es debido a que las patatas eran de freír y necesitaron un poco más de cocción. Así que si os salen más tersas mejor.

 

 

 

6. La vinagreta

 

Peláis y troceáis dos tomates (aquí podéis echar las cantidades que os parezca bien, pero debéis guardar las proporciones del aceite y vinagre (3X1, o 4X1). Media cebolleta cortada muy fina. Cuando esté cocido ir echando la sal y probad tantas veces lo necesitéis. Es importantísimo en la cocina probar las cosas, sobre todo las salsas. El tomate debe soltar su líquido y dejarlo un mínimo de 10 minutos con el aceite y el vinagre. Es el quid de esta ensalada. También podéis añadirle una lata pequeña de bonito, y si ponéis más huevos os hará un plato único.

 

 

 

 

7.  En una fuente habéis colocado el hervido y lo dejáis enfriar para que no estropee el tomate:

  

 

8. Ahora repartís la vinagreta por encima, no hace falta que lo mezcléis porque soltará todo el jugo:

  

 

 

9. Y, por último, el huevo cocido en rodajes o trocitos.

 

 

 

 

Es mejor comerla fría, y si es  de un día para otro no importa, aunque podéis dejarlo todo hecho a excepción de la vinagreta que la añadís recién hecha. 

 

 

 

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