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Langosta hervida

 

Esta página web no podía contar con una sección de recetas suntuosas sin al menos ofrecer un plato de langosta, y eso es lo que debió de pensar una persona queridísima mía cuando me ha regalado dos hermosas langostas esta Navidad. La verdad es que me he pasado el año lamentándome de esta crisis que está afectando dramáticamente la vida de amigos y extraños, y he reiterado que todos deberíamos compartir el dolor de los que la están sufriendo en sus carnes. Quizá por eso, cocinar una langosta me hace sentirme casi culpable. Y sin embargo no puedo dejar de apreciar el maravilloso regalo que suponen estas langostas.  Cuando las veo me hace pensar que en la creación hay cosas absolutamente increíbles por su belleza, su sabor, su textura; y una de ellas es sin duda la langosta. Su apariencia tiene una forma tan perfecta que ni el mejor escultor ni ingeniero podría haber imaginado algo parecido, su sabor es exquisito y su textura es difícil de imitar. Por tanto, y acordándonos de aquella gran película, "El festín de Babette", en donde se elogiaba el efecto benéfico de una buena comida, voy a reiterar mis gracias por el placer que nos han reportado estas reinas del mar, y parafraseando a Escarlata O'Hara: "Mañana pensararemos de nuevo en la cirsis".

 

La langosta es un plato legendario que ha estado presente a lo largo de la historia en todos los banquetes históricos; en este siglo su forma de cocinarla más chic ha sido "la langosta a la americana"; pero, a mí, me parece un error disfrazar la langosta y soy partidaria de cocinarla de la forma más sencilla y nunca enmascar su sabor original. Por eso, lo voy simplemente a hervir, que es como mejor conserva su sabor.

 

Ahí tenéis las dos "guapas" langostas de un kilo y medio cada una:

 

 

 

1. La elaboración es simplísima: agua y sal. Se ponen en una cacerola con unos 2 o 3  litros de agua de agua  y 70 gr. de sal por langosta. Se hierven  unos 20 minutos, se sumerge la langosta con la cabeza hacía abajo, se mantiene a fuego lento unos 8 minutos (por cada kg. de la langosta) y se deja enfriar unos 15 minutos. Uso la olla apresión porque es la olla más grande que tengo.

 

 

 

 

 

2. Coloca las langostas vivas con la cabeza boca abajo dentro del agua hirviendo.

 

 

 

3. Retira las langostas del agua y escúrrelas sobre toallas de papel y

déjalas reposar un rato.

 

 

 

 

5. Para prepararlas para la mesa, gira cada pinza, dejando las articulaciones de las pinzas intactas (hay mucha carne en las articulaciones) y rompe el cascarón de la pinza con un cascanueces o con un mazo.

 

 

 

 

7. Ayudándote de un paño de cocina, sostén el cuerpo de la langosta cocida y gira las colas con las manos. Extrae la carne de la cola separando y quitando el cascarón de la misma con los dedos y la colócala  en un plato para luego trocearla en láminas.

 

 

 

 

 

8. Adórnala como más te guste. Yo suelo servirla con la langosta cortada en rodajes y formando un fondo que decoro con lechuga en juliana, espárragos, tomates cherry y que no faltan los rabanillos.

  

 

 

9. Como dice Cunqueiro, sólo tres salsas están a la altura de la langosta:  la tradicional mayonesa y su parienta la salsa tártara que es una mayonesa con una pizca de mostaza, una cucharada de brandy, un puñadito de alcaparras, huevo cocido, cuarta cebolleta o cebollinos muy picaditos, sin olvidar el toque de pepinillos (no más de dos); y la modesta pero siempre respetada vinagreta.

 

 

Restos: Como quedaron resto de la carne de las patas y un poco de carne de la langosta, al día siguiente elaboré una deliciosa ensaladilla rusa.

 

 

 

 

El exquisito caldo oscuro que segrega la langosta y sus corales los aproveché para preparar una caldereta de pescado con trigo, que alguien comenté en la mesa que era lo mejor de la langosta. (Lo siento pero no tengo foto).

 

Y colorín, colorao, la historia de la langosta no parece que vaya a tener segundas partes, ni otras variantes... Esperemos que la crisis se acabe pronto, y algún día no muy lejano tengáis que acudir a esta página para ver esta receta.

 

 

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