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Lasagna de berenjenas

 

Me encantan todas las lasagnas. Ésta "lasagna de berenjenas" es de creación propia y consiste en sustituir las placas de pasta por lonchas de berenjenas cortadas longitudinalmente; al principio, solía freír las lonchas y, además de ser bastante latazo, chupaban muchísimo aceite y aunque las envolviera luego en papel absorbente, seguían manteniendo grasa; hasta que un día decidí asarlas en una bandeja de horno, pero el problema era que una receta, que se suponía debía ser económica, se encarecía mucho con los 30 minutos de horno a 200º. Entonces decidí que sería una magnífica idea asarlas al horno cuando hacía la escalibada; y fue mano de santo para la economía doméstica pues las lonchas de berenjena se cocían en unos 30 minutos y entonces las sacaba, y dejaba la escalibada otro cuarto de hora. Las berenjenas cortadas en lonchas para la lasaña las coloca siempre en la bandeja de abajo y arriba pongo la escalibada.

 

 

El relleno que lleva se puede hacer de lo que queráis; hoy le he puesto una salsa de tomate casera (que se puede sustituir por una buena salsa de tomate comercial)  y la mezclé con dos latitas pequeñas de bonito y un huevo cocido. Pero podéis utilizar sobras de pollo, de carne del cocido, carne picada o cualquier pescado, y os saldrá lo mismo de buena. Se trata más bien de aprovechar algo que os haya sobrado, y si no tenéis mucha cantidad, siempre podéis añadir alguna verdura, o huevo cocido. Lo único que es imprescindible para esta receta es la bechamel, que si no sabéis hacerla, ya estáis intentándolo, porque la bechamel es el producto más versátil de la cocina  y,  modestamente, creo que he explicado muy bien la receta  aquí.

 

 

 

Estas berenjenas asadas muestran mi obsesión por el gasto en electricidad, y me pregunto por qué soy tan ahorradora en algunas cosas, y tan poco en otras. Cada uno tiene sus fobias con el consumo de algunas cosas. Con la electricidad, no puedo evitarlo,  soy muy cuidadosa, no sólo con el horno y los fuegos sino con todos los aparatos, porque me parece un capítulo muy costoso en la economía doméstica. El otro día en una entrevista en televisión, me consoló oír  decir al Papa Francisco que iba por el Vaticano apagando luces,  y  eso es también algo que hace la reina Isabel II en Buckingham Palace. Tengo una amiga muy despilfarradora, que puede comprarse la Torre Eiffel  a plazos,  pero no se quiere poner el aparato del oído porque gasta muchas pilas. Me pasa también con el aceite. Cuando llegué a Andalucía me ponía literalmente mala cuando la chica freía un huevo en la sartén más grande  que había y la llenaba de aceite hasta arriba; también podría mencionar mi sufrimiento cuando veo cortar las patatas o los kiwis con la piel muy gorda. Yo creo que lo del aceite es comprensible porque en Galicia no tenemos aceite  y  somos muy cuidadosos con él, es un poco como oro líquido,  y al final es bueno porque las comidas salen menos grasientas; pero en el caso de las patatas debería ser lo contrario, porque si algo tenemos en abundancia son patatas. A lo mejor  está relacionado con el aprecio que siempre tuve por el Sr. Patata, que me parecía un juego de los más entretenido.

 

 

 

 

Siempre me acuerdo de una novela maravillosa de la Sr. Gaskell, "Cranford",  donde se cuenta la vida de una ancianitas inglesas que vivían en tradicional pueblecito de la campiña inglesa en el siglo XIX. Una de ellas, la señorita Matty (a pesar de ser ya octogenaria), tenía la fobia de no gastar la cera de la velas. La norma social era utilizar dos velas en las noches invernales, pero  para que siempre estuvieran al mismo nivel y nadie sospechase de que en aquella casa sólo usaban una vela, lo que hacía era encender las velas alternativamente.

 

 

 


Por el contrario, a veces uno es ahorradora para unas cosas, y excesivamente cuidadosas para otras; por ejemplo, a mí me encanta regalar cosas bonitas, o útiles, o absurdas, o feas, o horripilantes, y lo que regalo con más cariño son las cosas que me han pertenecido y las paso a la persona que quiero; pero mi máxima es ponerme en los "zapatos de la otra persona"  y regalar lo que pienso que le va a gustar, sin pensar para nada lo que puede costar, o lo que a mí me gusta o me deja de gustar. Y si es un regalo totalmente social e impersonal, me alegra de que a El Corte Inglés se le haya ocurrido lo de los cheques-regalo, que me parecen muy poco considerados, pero que te facilitan la vida sobre manera, y quizá  a la persona que los recibe le alegran mucho más la vida.

 

 

 

  

He empezado hablando del consumo de horno y termino con los regalos que me gusta hacer. !Qué cabeza tengo! ¡A veces para lo que me sirve puedo prescindir e ella!... ya iba  a contaros las veces que voy a la nevera y no sé para qué! Me pongo con la lasagna, que estaba riquísima.

 

Ingredientes:

 

Para dos personas:

dos berenjenas

queso para gratinar 

una bechamel

 

Relleno:

 

una lata pequeña o dos de bonito natural, o cualquiera de los rellenos que he sugerido arriba.

uno o dos huevos cocidos (s ponéis sólo una lata, necesitaréis dos huevos)

una taza de tomate casero o frito comercial

 

Elaboración:

 

1. Pongo la berenjenas cortadas en lonchas longitudinales en una bandeja de horno y tanto la bandeja como las berenjenas las pinto con una pizca de aceite que cubro con albal para no se manche la bandeja. Las pongo en la parte de abajo, porque arriba estará la escalibada, que no importa que se tueste porque las pieles luego se sacan.

 

 

 

2. Las aso durante 30 minutos a 180º 0 200º, dependiendo del horno. Como yo las hago simultaneámente con las verduras de la escalibada la pongo a 200º. También podéis hacerlo en el micoondas.

 

3. Ya sadas,  cubro la  la fuente del horno con una capa de berenjenas:

  

 

 

4. En la segunda capa coloco el relleno, y así voy poniendo capa de berenjena y de relleno, hasta que termino los ingredientes:

 

 

 

5. Hago una bechamel un poco espesa aquí, y lo cubro todo con cualquier queso rallado, no necesita un parmesano.

 

 

 

6. Finalmente, la ponéis  a gratinar y tardará unos 15 minutos. Abajo tenéis el resultado y os puedo asegurar que está riquísima.

  

 

Y en la fotografía de abajo, veis cómo queda el plato por dentro:

 

 

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!!!!!!!!

 

 

 

 

 

 

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