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Magdalenas de aceite

 

Del periplo en busca de la "magdalena ideal", me encontré con una curiosa elaboración para unas exquisitas magdalenas de aceite. Hace más de cuarenta años, cuando veraneaba en el campo, la suegra de una vecina solía organizar una especie de "día de la magdalena", o una gran hornada de estos pastelitos que, según ella, había visto hacer a su madre desde muy niña; tengo que decir que a su nuera, con ocho hijos, y en pleno mes de agosto con 40º,  la idea de la buena señora le sentaba a cuerpo quemado, aunque mostraba entera resignación. Así que mientras ella preparaba el gazpacho para más de  15 personas que eran las que diariamente comían en aquella casa, su suegra montaba algo semejante a un zafarrancho de combate para presumir de sus excepcionales magdalenas. Una de las veces, el horno se les estropeó y mi vecina  muy discreta contuvo su alegría, pero yo ni corta ni perezosa me ofrecí a que las hiciese en mi casa y, a pesar de todos los pesares, tengo que reconocer que aquel fue un acontecimiento culinario extraordinario para mí: aprendí a hacer magdalenas de aceite, una receta inédita en Galicia, con elaboración muy curiosa, además de fácil. Además, fue de las primeras experiencias en que me percaté de la importancia de la cocina en la biografía de las personas. Recuerdo ahora que,  a propósito de aquella magdalenas, la señora dio rienda suelta a su infancia y otros momentos de su vida; parecía que su vida estaba encapsulada en estos rechonchos pastelitos, y conforme iba explicando su proceso de elaboración, lo salpicaba con los eventos más importantes de su existencia. Tengo que confesar que desde aquel día las he elaborado muchas veces con gran satisfacción y admiración por parte de los que las personas que las han degustado.

  

 

Calculando que aquella señora contaba de aquella con más de ochenta años y las había visto preparar de muy niña, y ya han pasado más de cuarenta años desde que se la vi hacer, muy bien podemos estar hablando de una receta centenaria, que podía localizarse en el siglo XIX en una pequeño pueblo malagueño.

 

La curiosidad de estas magdalenas consistía en que se hacía una mayonesa a mano, como antiguamente, con su pizca de sal y limón, y luego ya se añadía la harina mezclada con el impulsor (levadura química) y san se acabó. Más tardé yo las modifiqué y, en lugar de la mayonesa manual, las hice con la minipimer al estilo actual. Cuando este año busqué la receta, se titulaba ("Magdalenas de la suegra de Loli") y solo me encontré con lo siguiente: "4X4, todo el mismo peso"; que en román paladino significaba que llevaban el peso de cuatro huevos para los cuatro ingredientes (huevos, aceite, azúcar, y harina). El aceite no se especificaba de qué clase era; yo empecé haciéndolas  oliva de 0,4º de acidez) y luego pasé a girasol y las aromaticé con la ralladura de uno o dos limones. El gasificante no se mencionaba pero me gusta utilizar harina bizcochada y una cucharadita de royal. 

 

Ingredientes:

 

 

4 cuatro huevos cascados (éste es el peso o la proporción con el que se medirán los demás ingredientes)

el mismo peso de azúcar

el mismo peso de aceite de oliva suave o girasol; éstas las hice con girasol

el mismo peso de harina bizcochada (la encontraréis en muchos supermercados)

una cucharadita rasa de levadura royal, si no tenéis harina bizcochada utilizáis un sobre entero de levadura.

una pizquita de sal

la ralladura de un limón y medio

unas gotas de limón (3 o 4)

 

Elaboración:

 

1. En el bol de la minipimer colocáis los huevos, el aceite, una pizca de sal y las 3 o 4  gotas de limón, y hacéis una mayonesa, colocando el brazo de la mini en el fondo y lo batís durante unos dos minutos y, a continuación, vais subiendo el brazo poco a poco hasta que la mezcla se amalgama y forma como una mayonesa (es mucho más ligera que la normal porque lleva tres huevos).

 

 

 


2. Le ponéis la ralladura del limón y seguís batiendo otro minuto:

 


 

3. Ahora yo suelo pasar la mezcla  a un recipiente más ancho par poder manipularla mejor y le agrego el azúcar, que podéis batir o remover con una espátula:

 

 


4. Finalmente, incorporáis la harina tamizada a la que le habéis mezclado muy bien la cucharadita de levadura (si no tenéis harina bizcochada, usáis un sobre entero de levadura). Yo lo remuevo con la espátula hasta que está la masa fina y sin grumos de harina:


 

 


5. Ahí tenéis la apariencia de la masa ya terminada (talmente parece mayonesa) , y no le va mal que la dejéis reposar una media hora hasta que la vais volcando en los moldes de papel, que para estas magdalenas me gustan alargados:

 


 

 

6. Precalentáis el horno a 200º durante 10 minutos, y las metáis  durante cinco minutos para pasado ese tiempo bajar la temperatura a 180º durante unos 20 minutos, y ya estarán cocidas

 

 

 


7. Y éste es el resultado de estas magdalenas que bien parecen horneadas en panadería de leña. ¡Qué buena pinta tienen, como para echarles el diente hasta calientes. Su interior es muy esponjoso y ¡con ese aroma típico de la magdalena de aceite que perfuma toda la casa!:

 


8. Si os sobran, las guardáis frías  en bote de cristal o caja metálica y os durarán al menos una semana, como el primer día:

 

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!!!!!

 

 

 

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