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Mermelada de mango

 

Ya sabéis que me encanta preparar mermeladas, y así  volver al placer de las viejas recetas, la cocina sin prisa, sin duda el polo opuesto al estrés de la vida “moderna”, y de la "comida rápida". Hace tiempo que he hecho una mermelada de mango y no ha quedado ni medio tarro por el éxito que siempre tiene, pero  todavía no la había subido a esta página. Me parece facilísima de preparar y de un sabor tropical, exótico, suculento, muy dulce y aromático y con una textura perfecta: verdaderamente  celestial. Así que hoy os ofrezco la receta para que no lo dudéis un instante y os pongáis manos a la obra. Como ya vimos con la elaboración de las otras confituras, un punto crucial en la elaboración de confituras es la cantidad de pectina que posee cada fruta, que es lo que hace que, con cantidades semejantes de azúcar, salgan con una densidad diferente: las ricas en pectina hacen unas confituras mucho más sólidas y con una apariencia muy comercial (sin utilizar ningún espesante de ninguna clase). Éste es el caso de la mermelada de mango, cuya riqueza en pectina la convierten en una de las confituras de apariencia más espectacular.

 

 

 

Ingredientes:

 

La misma proporción que para la de fresa o frambuesa: un kilo de fruta X 750 de azúcar.

 

1 limón por cada kilo

 

 

Elaboración:

 

1. Escoger mangos que estén en su punto de madurez, es decir, tersos pero blandos por dentro. Eso se comprueba si apretándolos con los dedos, ceden y podéis hundir la carne; eso significa que están maduros por dentro:


 



2. Utilizamos mismo procedimiento que para las otras confituras (a excepción de la mermelada de naranja y la de cebolla). Cortáis la fruta como para tortilla de patata y le agregáis el azúcar,  removiendo bien; a continuación la dejáis reposar durante unas horas hasta que el azúcar está todo disuelto.



 


3. No olvidéis añadirle el zumo de un limón por cada kilo de fruta.


 



4. Pasado ese tiempo, la ponéis en una cacerola y  a hervir unos 40 minutos.


 


5. Al final, veréis que se ha hecho espuma y o se la quitáis con una rasera o  simplemente le agregáis una nuez de mantequilla. La dejáis reposar durante 10 minutos y la metéis en los tarros como para las otras mermeladas. A mi me gusta notar los trozos, tal como la veis en la foto de abajo:


 



6. La mermelada ya está para guardar así que como ya tenéis los botes preparados (ver confitura fresa),  los llenáis  y les ponéis unos  círculos de papel sulfurizado, (papel de horno, o de silicona). Si queréis guardarla durante meses o años, entonces debéis esterilizarla (ver confitura frambuesa).






 



Ahí tenéis el resultado final: una mermelada de un sabor exótico, suculento, muy dulce y aromático y con una textura perfecta.



 

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