LA COCINA COMO TERAPIA
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Minestrone

 

 

 

Hoy le toca el turno a una gran receta: la sopa Minestrone, un clásico de la cocina italiana. Por lo contundente de este plato, se le ha llamado con el aumentativo de la palabra "minestra"  ("servido en mesa") minestrone. Parece que su origen se localiza en la Italia central y era una receta muy popular  de la cocina pobre del campesinado. Este plato no se presenta ya con una receta única porque cada región, o mejor cada familia, tiene una manera sui generis de prepararla. Básicamente es una sopa de verdura estacional con alguna legumbre, y arroz o pasta; en su origen, llevaba algo de cerdo (manitas o tocino) para hacerla más consistente y suculenta ya que se comía como un magnífico plato único. ¿Qué os parece que nos ambientemos en la ciudad natal de poveretto, Asís, una ciudad del centro de Italia de donde procede el minestrone?

 

 

 

 


 

La forma en que conseguí esta receta es bastante curiosa. Mi marido dice que soy una persona educada y discreta, pero ante una buena receta, y esta es más que buena, soy capaz de hacer lo que sea por mi "oscuro objeto de deseo".  Yo mismo me doy cuenta de que me entra una ansiedad tremenda y recurro a todo lo habido y por haber por conseguirla. En general, la gente suele ser amable y siempre me responden con: "por supuesto, te paso la receta"; en el caso contrario, yo soy muy generosa a la hora de compartir recetas; creo que esta web lo evidencia.

 

 

 

 

 

Llevaba años deseando una (la) receta del minestrone, y aunque la había visto en numeros recetarios, no me acababan de convencer, quizá porque no encontraba lo que yo entiendo por una "receta original". Por eso, el día que me encontré con alguien que hablaba de que tenía la receta de la nonna, y  o  el minestrone auténtico, me volví loca. Yo estaba en Inglaterra en un congreso y acaba de entrar en la plenaria de la tarde; a los pocos minutos se sentó a mi lado una italiana, elegante, simpática y que tenía ganas de todo menos de soportar aquella conferencia. Antes de empezar, pegamos enseguida la hebra sobre lo mala que era la comida de la cantina, y entablamos una conversación que podría ser algo así:

 

 

Italiana: "Disgusting, absolutely disgusting" ("Asquerosa, asquerosa").

 

 

(No podía estar más de acuerdo. Hacía el típico tiempo inglés, frío y húmedo, que en verano se califica de "impredecible" y no hay cosa más predecible, entones dijo:"I would really feel like a good old minestrone". ("Realmente, lo que me apetecería es una buena minestrone").

 

Yo: (Cuando oí la palabra "minestrone", mis células grises se activaron y  me puse en alerta, le contestó): "Really? Can you make minestrone? ("Si? ¿Sabes preparar la ministrone?")

 

I: "Of course, la ricetta della nonna. She made the most beautiful minestrone. The original one" ("Por supuesto. Es la receta de mi abuela: la auténtica. Es maravillosa"). 

 

 

Yo: (Mi primera y discreta aproximación fue): "I would love to have "the" original recipe. I wish I had" ("Me encantaría tener la receta auténtica. ¡Ojalá que la tuviera!".

 

I: "No problem, no problem at all. I can send it to you" ("Ningún problema te la mando"). (Entonces pensé que sí hay diferencias en las nacionalidades, ningún inglés jamás me hubiera hecho tal ofrecimiento sin conocerme).

 

 

I: (En aquel momento apareció el ponente con una charla que era un aburrimiento sin ninguna novedad). A los dos minutos, la italiana, que estaba inquieta y tenía ganas de cualquier cosa menos de asistir a un charla a aquella hora del día, me musitó. "What a bore! I wish I could leave, but there are too many people. I"ll have to wait" ("Que pesadez! ¡Ojalá que pudiera irme!. Veo difícil salir de aquí, hay demasiada gente. Tendré que esperar").

 

 

Yo, (comprensiva):  "Yeah, it won't be easy ("Sí, no parece fácil").

 

Al momento y al oído: "Have you got a piece of paper? ("Tienes papel").

 

Yo:  "Here it is". ("Aquí lo tienes"). (Y empezó a escribir la receta, para la que le facilité mi carpeta del congreso como apoyo.  A mí solo me faltó abrazarla y decirle que lo que estaba haciendo era mucho más productivo para la humanidad que aquella estúpida conferencia). 

 

I: "Here is your minestrone. I hope you will enjoy it". ("Aquí tienes la minestrone. Espero que la disfrutes").

 

Yo: "Thanks a million. It'is very kind of you"("Un millón de gracias. Es muy amable por tu parte").


 

Cuando terminó la conferencia y la última frase fue si había preguntas, la amable italiana redactaba su último párrafo. No escribió solo la receta sino un tratado sobre la minestrone, con todo tipo de advertencias y consejos. Lo que recuerdo cómo algo muy gracioso fue la traducción al inglés de las "manitas de cerdo", que llamaba "the little legs of the pig which touch the ground". Entonces no sabía que el término era: "trotters" en inglés y ""zampone" en italiano, ni falta que me hacía, "little legs of the pig" era perfectamente entendible.

 

 

Le di mis más efusivas gracias, y la invité a tomar un té a unos de esos sitios ingleses muy posh, donde te puedes tomar un maravilloso afternoon tea con esos pasteles que nadie hace como los ingleses.  Hablamos de todo un poco,  cuando ya nos habíamos puesto moradas, me sugerió darnos una vuelta por las tiendas porque había rebajas y a ella le encantaban los trapos; no hacía falta que lo jurase, con su maravilloso bolso italiano no le hacía falta ni  vertirse para que cualquier entendido afirmase que iba de Armani. Con mi receta en el bolso, ya podía ir al fin del mundo. Contemplábamos los escaparatos, cuando de pronto dijo casi enfadada: "What an awful taste. Even if they were reduced to zero, I wouldn't buy them" ("Qué mal gusto. Si lo rebajasen a cero, no los compraría"). Esa frase ha hecho fortuna en mi casa, y sólo me ha faltado esculpirla. Nos despedimos con el consabido, pero en este caso absolutamente sentido, "If you hapenned to come to Granada, please call; here's my phone nunmber" ("Si vienes por Granada, no dejes de llamarme, aquí está mi teléfono"). Pero las dos sabíamos que no volveríamos a vernos, como así fue. Creo que pocas charlas fueran tan productivas como aquella y, sin duda, había sido lo más valioso de aquel congreso. 

 

Y esta es la historia de la tradicional, suculenta y deseada sopa minestrone, una de mis recetas favoritas, que huele y sabe cómo esas viejas callecitas de Asís, que nos retrotraen al poveretto Francisco. Verdaderamente era la receta primigenia, que con el paso del tiempo solo he recortado en el tiempo de cocción, ya que es un poco como el cocido madrileño, adicto a la lumbre; siempre os digo que las recetas deben estar al dente pero en el minestroso cuanto más tiempo, más melosas y mejor están en esta sopa; digamos que haciéndola en la olla exprés la he adaptado a la mujer moderno (¡que eufemismo, mejor sería currante1) pero básicamente, la preparo como la generosa profesora italiana la redactó.

 

 

 

 

Ingredientes:

 

No os asustéis con tantos ingredientes son muy básico y baratos.

 

 

Caldo:



1 l. de caldo de pollo (tetrabick, natural o dos pastillas de cubito)


 l'5 l.  de agua


una manita de cerdo


2 hojas de laurel


4 de albahaca


perejil


tres clavos hendidos  en media cebolla

 

un diente de ajo

 

dos tomates maduros cortaditos o rallados


3 o 4 cucharadas de tomate frito o triturado

 

unos 4 granos de pimienta negra

 

una corteza de queso parmesano (m eparece precioso lo de la corteza del parmesano)



Legumbres:

 

un tipo o dos de alubias secas, mejor pequeñas: unas verdinas y otras oscuras para un bonito color



Verduras:


Cualquier de las verduras estacionales: las cantidades y tipos son opcionales y aproximados;  yo he puesto 6 tipos de verdura con una patata y las pondgo  por orden de cocción, de más a menos:


una rama gordita de apio


200 g. de judias verdes


200 g. de zanahorias


un calabacin grande o dos pequeños


una patata


200 g. de calabaza

 

 

Sofrito:

 

3 tiras de bacon cortas finas y en trocitos


el puerro en rodajitas o una cebolleta pequeña



Pasta:


200 g. de macarron cortado y pequeño le irá muy bien o cualquier pasta que os guste

 

Queso:


10 g. por comensal por comensal de parmesano fresco rallad (aparte de la corteza de queso que cocederá en el caldo.


De mi cosecha solo añadí: unas hebras de azafrán.

 

 

Elaboración:


1. El día anterior he puesto  a remojo las alubias, y con un taza de café a mi lado y la corrupción política de fondo (decididamente esto requiere una opera), empiezo a preparar el minestrone. Ahí tenéis las manitas de cerdo, que aunque la receta no lo decía, yo escaldararé para quitarle la grasa, y a la olla express que va con todo lo demás:


 



2. Pongo en la express medio litro de caldo de pollo o puchero y medio litro de agua;guardo juntos en un recipiente el otro caldo y el litro de agua para más.  y con el líquido frío  (las legumbres siempre en frío)  vuelco las bonitas alubias  que han estado la noche a remojo:



 



3. Agrego las hierbas: laurel, perejil y albahaca.



 



4. Y, a continuación el tomate frito (fresco, triturado o frito); yo le pongo una parte de fresco junto a unas 3 cucharadas de tomate frito comprado.


 




5. Dejo el caldo con el agua restante que me irá pidiendo para el final:



 



6. También le pongo la cebolla con los tres clavos y a hervir, y los 4 granos de pimienta negra o pimienta molida:


 

 




7. Ahora cierro la olla y deberá estar media hora soplando el pitorro y otra media hora apagada para que siga hirviendo hasta que puedo abrirla:




8. Comienzo a incorporar las otras verdura, empezando po las zanahorias y judias verdes; y podéis cocerlas con la olla abierta o ponerlas 3 minutos con la tapadera. Suele poner ahora una patata entera, que luego retiro para cortarla en trocitos y la agrego al final. La razón es que este minestrone me dará por lo menos para diez raciones, así que congelará la mayor parte, pero la patata solo la pondré el primer día; no me gusta la patata congelada:





9.  Voy haciendo el sofrito con las lonchas de bacon partiditas y también la doy una vuelta al puerro:



 



10.  Le agrego el sofrito a la olla:


 




11. Ya podéis ir agregando más agua y caldo y  a cocer otros diez minutos por cada tanda. Después de cocer este tiempo quedaría así.



 


12. Las verduras que quedan que son las que menos cocción: el calabacín y la calabaza, y en 2 minutos de olla ya estarán:


 

 




13. Mi toque mágico que no falle: el nunca bien alabado azafrán:




14.  Por último la pasta, que también necesitará otros 10 o 12 minutos, y ya la ponéis el resto de líquido (agua y caldo):



 



15. Ya está y ahora lo podré en una sopera  para dos o tres personas, acompañado de una ensalada, hará un rotundo plato único:



 



16.  Voy  a servirlo este minestrone en un plato hondo, y resultará suculento, rotundo, con su caldo bien trabado y casi gelatinoso de las manitas de cerdo, el sabor delicioso de las verduras, legumbres, pasta etc. que se habrán  amalgamado de tal manera que formen un conjunto perfectamente unitario. ¡Uno entiende porque el minestrone ha llegado a ser una de las grandes recetas  en el mundo actual! Es también muy económico si pensamos que esta cantidad hará unos 10 o más raciones:



 



17. Y el toque final lo dará el parmigiano reggiano, ese queso que resucita  a los muertos:

 


 

 


N.B. Preparar este minestrone ha sido como preparar uno de los temas estrella de mi oposición. Pero un recetario quedaría cojo sin este plato.

 

 

 

 

 

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