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Nueces co cobertura de chocolate: La receta de Dª María Manuela

 

 

Esta receta es, sin duda, uno de mis dulces estrella por su exquisitez y su procedencia. La delicadeza de estas nueces es sólo comparable a los grandes bombones belgas, o alguna otra preparación muy especial, que usa la cobertura de chocolate como dulcísimo acompañamiento. Me hice con esta receta hace más de cuarenta años, cuando una amiga, que había heredado el antiquísimo recetario familiar, me la regaló con gran sigilo, aunque me contó que procedía de la familia, sin duda, más prócer de Granada. La receta llevaba el título de "Nueces con chocolate de Doña María Manuela", que era su bisabuela, una señora de las de antes que no osaba entrar en la cocina más que una vez al año, el día de la onomástica de su marido, en cuya ocasión hacía su entrada triunfal en tal inusual estancia; para tal extraordinaria ocasión, la servidumbre  limpiaba la cocina de arriba  abajo y hacía brillar sus utensilios como si de objetos de plata u oro se tratasen; la cocinera y su corte se ponían a la disposición de "la cocinera por un día", que se revestía de mandiles, manguitos y cofia, hechos de organdí y bordados por las monjas de turno, para preparar dichas nueces.

 

 

 

 

 

Desde la primera vez que oí lo de las "Nueces de María Manuela" no pude dejar de asociarla con la canción de Rafael de León "María Manuela, ¿me escuchas?" con la historia de Dª Maria Manuela,  a propósito  de la relación entre el  bellezón que era ella y un esposo, celoso y posesivo.

 

 


María Manuela, ¿me escuchas?:

Yo de vestíos no entiendo,   
pero de verdad ... ¿te gusta
ese que te estás poniendo?   
Tan fino, tan transparente,   
tan escaso y tan ceñío,   
que a lo mejor por la calle   
te vas a morir de frío.   

Despierta que eres un cromo,   
pero cámbiate de ropa,   
si es un instante, lo justo   
mientras me tomo esta copa.   
Ponte el de cuello cerrao   
que te está de maravilla   
y que te llega dos cuartas   
por bajo de la rodilla.   

Cada vez que te lo pones   
te encuentro tan elegante   
que dentro de mí murmuran   
los duendecillos de un cante.   
"La rosa que me entregaron   
al pie del altar mayor   
lleva las sayas cumplías   
y nadie le ve el color". 

Y etc. etc, etc.

 

 

 

 

En realidad, el marido que era un importante banquero y, además, rico por familia, y hacía gala de las nueces preparadas por "su santa mujer" ante todos sus invitados;  para tal ocasión, la señora se adornaba con lujosas joyas para recibir los halagos y felicitaciones de tal extraordinaria golosina "hecha con sus manitas". De los otros días del año no sabemos nada, pero ni falta que nos hace, porque el tema de esta anécdota son "las nueces con chocolate" y no la vida privada de unos seres que seguramente serían bastante anodinos, o quién sabe si vivían apasionadas historias, juntos o por separado.

 

Durante años preparé mis nueces con chocolate con gran éxito de crítica y público, como dirían en el teatro, pero de pronto, quizá cuando mis hijos abandonaron el nido,  dejé de hacerlas durante años; cuando con ocasión de esta página web decidí retomar tal exquisitez repostera, que sin duda valía un  millón de reales de vellón de oro o mejor dobletas de oro, me encontré con que el chocolate Bitter Suchard de aquel peso que era el de la receta originaria había dejado de fabricarse, la cocina de gas había dado paso a la vitrocerámica, y ¡lo peor de todo!. Utilicé otros chocolates, pero no acababa de lograr la consistencia que la receta inicial tenía; el toque del "bitter" Suchard lo terminé resolviendo con una cucharada extra de Cacao Puro de Valor, y los tiempos de cocción los fui adecuando hasta que, al fin,  conseguí algo muy parecido a "las nueces de la insigne Dª María Manuela.". Espero que con esta preparación cosechéis el mismo éxito que yo cuando en una bonita fuente de porcelana o plata las sirvo a la mesa y, al momento, desaparecen como por encanto.  La receta no entraña gran dificultad pero debéis seguirla al pie de la letra, sin alterar ni un gramo sus medidas, ni tampoco sus tiempos de cocción; más que en otras recetas, esta preparación es pura alquimia artesanal. 

 

 

 

 

 

Ingredientes:

 

 

 

 

-una tableta de Valor 70% cacao  de 125 gr.  (el clásico )

-75 ml.  agua 

-250 gr. de nueces peladas y frescas (¡Cuidado de que no estén rancias!)

-200 ml. de leche fresca

-125 gr. de azúcar

-una cucharada de Cacao Valor

 

Elaboración: 


1. Se hace un almíbar con los 75 ml. de agua y los 125 de azúcar. Echáis ambas cantidades en un cazo y cuando empieza a hervir lo mantenéis así durante 5 minutos:

 

 

2. En otro recipiente, volcáis la leche y el chocolate, y cuando se haya derretido, le agregáis el almíbar, las nueces y la cucharada de cacao amargo (Valor):

 

 

 


 

 

 

 

 

 


3. Desde que empieza a hervir despacio debéis calcular 25 minutos, a partir de aquí, cogéis una pequeña cucharada de esta mezcla y lo ponéis en un plato, si se endurece pronto ya estará; si no, lo dejáis otros 5 minutos o hasta que veáis que se desprende fácilmente del fondo (ver última foto): 


 

 

 

 

 

 

 


5. Finalmente, colocáis las nueces en una bandeja sobre un papel de horno para que se sequen en un sitio fresco; tenéis que secarlas  antes de meterlas en la nevera para eliminar la humedad; es mejor hacerlas el día antes:

 

 



6. Pasado ese tiempo, ya podréis colocarlas en una fuente para luego secarlas durante un día y después ya podéis conservarlas en la nevera, o en una bombonera:


 

 


7. A veces, las nueces no se secan de todo, y entonces podéis rebozarlas en azúcar glas, y harán un delicioso bombón. A todas mis amigas les encantan estas  nueces, y suelo empaquetarlas cuidadosamente porque hacen un bonito regalo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8. Vais cogiendo dos mitadas de nueces con todo el chocolate que les pertenezca y las pasáis por azúcar glas:

 

 

 

 

9. Luego las colocáis en una fuente dentro de cápsulas de papel, y  a secar unas cuantas horas y en sitio fresco (mejor que nevera)  a no ser que vuestra cocina sea muy caliente:

 

 

 

 

 10. Pasado ese tiempo, ya podéis guardarlas en una cajita o cestita, si las queréis regalar. Yo tenía una caja blanca que forre y luego puse un adorno en la tapa superior. Os aseguro que hacen un regalo superior. Me diréis que no tenéis tiempo para tanta complicación y yo hubiera dicho lo mismo antes de jubilarme, pero cada día disfruto más con estos pequeños entretenimientos, y me hacen olvidar otras preocupaciones.

 

 

 

 

¡Fijaros qué bonitas han quedado! ¡Y con un sabor espectacular!

 

Y para servirlas, podéis servirlas sin el azúcar glas o con él, de cualquier manera estarán preciosas:

 

 

 

 

 

 

 

 

BON CHOCOLAT AND GOOD LUCK!!!!!!!

 

 

 

 

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