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Elaboración:

 

Vamos, antes de nada, a preparar todos los ingredientes para que no se nos olvide ninguno:


 

1. Preparo primero el caldo con unos restos de bacalao seco que tenía, y que no desalé para que diera y un ajo, media cebolla, un pimiento choricero, una zanahoria y una rama de perejil. Y después colé. 

 

 

 

 

 

2. En segundo lugar, una vez colado el caldo, aproveché todo los trocitos de bacalao con cuidado de que no dejar ninguna espinas, A continuación, le eché media cucharada de tomate y algún trocito de zanahoria del caldo. Si no tenéis mucho tiempo, compráis bacalao migado y se lo echas a un caldo de verduras o de pollo, y de paso lo desaláis. También podéis comprar unos lomos y desalarlos durante 48 horas y partirlos en trozos, y los pasáis por un poco de aceite. Esto último hará un risotto de fiesta.  Abajo tenéis el resto, pero no hay nada que me dé más placer que convertir sobras en platos estupendos. 

 

 

 

 

 

3. El tercer ingrediente importante son las alcachofas, que hay que preparar de tal manera que sólo nos quedemos con la parte blanda de cogollo, habiendo cortado también la parte superior. Y finalmente las cortáis en trozos pequeños, no olvidéis que al partirlas por la mitad a veces tienen una especie de pelos en el centro  que hay que quitárselos; luego las frotáis con limón para que no se oscurezcan. 

 

  

 

 

 

 

 

4. Si están muy blandas, o son del tiempo como ahora, los podéis freír en una sartén y luego a fuego muy suave y tapadas las dejáis ablandar un poco más, y se terminarán de cocer en el risotto. Si no estuvieran muy tiernas, debéis de hervirlas hasta que se cuezan y ablanden. Para el risotto no debemos encontrar ninguna hoja dura.

 

 

 

5. Ahora ya empezamos con la receta tradicional del risotto: la cebolla, cebolleta o chalota muy picada y el ajo triturado que se sofríen pero sin que se tuesten en absoluto porque no se deben notar en el resultado final: 


 

 

 

 


6. Bien pochada el sofrito y a fuego lento, subimos el fuego y volcamos el arroz sin dejar de remover:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7. Lo movemos durante unos cinco minutos hasta que el grano queda transparente. Este proceso es importantísimo porque contribuirá de forma decisiva a que los granos queden enteros y no pasados; lo que los italianos llaman al dente. En la foto de abajo, veis cómo debe quedar el grano después de pasarlo por el aceite:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8. Inmediatamente añadimos el vino blanco hasta que el arroz lo chupe y se evapore:

 

  

 

 

 

 

 

9. Ahora agregaremos el bacalao y luego las alcachofas:  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10. Empezamos a remover y a agregarle los cacitos de caldo, de dos en dos:

 

 

 

 

 

11. A partir de aquí necesitarémos 15 minutos si lo quieres al dente y 20 si prefieres el arroz un poco más cocido. No dejaré de remover durante los 15 o 20 minutos para que el arroz suelte todo el almidón y se consiga la melosisidad del rissoto:

 

 

 

 


 12. Ahí ya veis como el arroz se está poniendo meloso y el arroz no está para nada pasado:


 

 

 

 

13. Han pasado los 15 minutos y para mí está ya bastante cocido porque lo prefiero al dente y,  a la vez,  meloso, por tanto ya le puedo echar la mantequilla. Si lo preferíe más cocido lo dejáis otros 5 minutos.

 

 

 

 

14. Y,  a continuación el queso, aunque  los italianos dicen que el risotto de pescado no debe llevar queso (yo no se lo echará al de sepia) pero  personalmente creo que el bacalao y el parmesano están hechos el uno para el otro.


 

 

 

 

15. Ahora ya es el momento de sazonarlo con sal y pimienta, y dejarlo  reposar unos 5 minutos para que termine de beber el caldo, y al cabo de este tiempo estará listo para servir:

 

 

 

 

16. Un pequeño caveat:  Como los trozos de bacalao eran migas que apenas se notan, pero han dado un magnífico sabor, tengo que "estrujar mis células grises" como diría Poirott, para ver cómo consigo una presentación un poco más atractiva, para un risotto que está francamente bueno. Miro en mi nevera y encuentro unos trocitos de salmón ahumadoa, así que, ni corta ni perezosa, decido decorarlo con estas bonitas láminas, que además le darán un buen sabor y mejor color. Se me olvidaba que también le agregaré unos cebollines que siempre dan un toque muy campestre...

 

 

 

 

 

 

 

 


 

17. E incluso pongo unas lascas de queso de cabra para el que quiera añadirlas (quizá este último no es necesario).

 

 

 


NO OLVIDÉIS QUE EL RISSOTO NO PUEDE NUNCA ESPERAR A LOS COMENSALES

 

 

 

 

 

 

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