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Patatas rellenas y el diseño de la leyenda del sauce

 

 

 

"¿Qué hay de comida?"-. "Patatas rellenas".- "Ñam ñam, qué bien!".-  "¿Y después?".- "Pescado"-. "Yo sólo voy a tomar patatas rellenas, por lo menos me tomaré tres o cuatro"-. "Te tomarás las que te correspondan y también el pescado".  (A veces me pregunto, como ese invento de la teoría inglesa de la hipócrita cortesía (politeness) sobre lo que tanta tinta se ha vertido, no ha conseguido domesticar ni a los niños de mi época, ni tampoco ninguna otra). 


No podía haber otro plato que me gustase más que esta receta cuya alegría por comerlas sólo se podía comparar con la de "los huevos encapotados". Yo siempre comia mucho más con los ojos que con la boca, y pronto me cansaba, pero ante las patatas rellenas mi apetito era feroz. 


Me pregunto porqué han desaparecido de nuestras mesas este exquisito manjar, claramente clasificadas entre las recetas "viejunas" o vintage; sin embargo las familias recurren a los espaguetis a tutiplén; no es que tenga nada contra esta pasta que me gustan mucho pero parece que los niños de hoy son lo único que admiten sin rechistar. Bueno, la pregunta era retórica, y la contestación no tiene mucha ciencia: claramente necesitan un tiempo de preparación, y las personas que trabajan fuera y dentro no disponen de ese tiempo y su multiplicación para acudir a todo es mayor que la de los panes y los peces. Pero de verdad qué es una pena que alguna vez nolas pongan en la mesa como si de langosta se tratasen, aunque sea por ejemplo en Navidad, o en alguna otra festividad. Les resultarían un banquete mucho más suculento que "los gambas plastificados", que a parecen en estas festivades.

 

 

 

 

 

Bueno, hoy las he servido en la fuente de una vajilla inglesa, cuyo diseño se conoce como "The Willow Pattern" (el diseño del "El sauce"). Cuando mis hijos eran pequeños les encantaba que mi anciana profesora de inglés, que venía a comer los sábados, les contara la historia de esta porcelana inglés, y cualquier comida que se ponía en estas fuentes o platos, estaba simbólicamente asociada a este bonita historia de "Romeo y Julieta" en versión china.

 

 

 

Este dibujo se hizo famosos a finales del siglo XVIII en Inglaterra y fue traido de las colonias y, a partir de aquí y con variantes, todas las fábricas de cerámica hicieron creaciones propias, con diferentes colores y algún cambio temático. Mi fuente no es la porcelana original (Minton) pero, aparte de una variente mantiene, la historia que contaré, a continuación, con sus ingredientes esenciales. 

 

Si la observáis con cuidado y siguiendo las agujas del reloj, lo primero que vemos es una una pagoda china de un rico mandarían, rodeado de un bonito jardín y amurallada en su exterior, río abajo vemos un barco de un acadalada Duque, que viene cargado de tesoros para agasajar a la hija del propietario del palacio, la bella Koon-se con la que va a prometerse en matrimonio; pero la rica heredera está enamorada del secretario de su padre, Chang, que no era del gusto de su progenitor, porque no lo considera su estatus social digno de su hija. En el banquete previo a la boda se materializó el regalo del Duque a su prometida; la astuta enamorada y, a la vists de que todos estaban bastante "pimplados", huye con su amante sin olvidar el botín y consigue una embarcación que los traslada hasta una pequeña e idílica isla.  Cuando el Duque se entera monta en cólera y los persigue pero no encuentra ni rastro y exige al padre que le devuelva las joyas entregadas. Pasan los años sin rastro del amanuense que pronte se hace famoso por sus brillantes escritos, cosa que llega  a oídos del mandarín y se convierten en presa fácil; así   consigue darles caza y matarlos. Pero los dioses al ver tamaña crueldad, deciden que esta historia de amor no puede terminar de esta manera, y por sus poderes mágicos los convierten en una pareja de palomas, que vivirán su idilio eternamannte.  

 

En mi plato, por culpa de algo tan prosaico como "los derechos de autor", las palomas se convierten en dos maravillosos y amantes cisnes, que aparecen justo en el borde central del plato. Me parece mucho más romántico, porque las palomas son unos animales corrosivos y odiosos que destruyen todo lo destruíble; uno se pregunta de dónde les viene tanto prestigio. 

 

La moraleja de esta historia es que, si tenéis o encontráis en algún mercadillo un plato con la pareja de palomas, estáis delante de una pequeña fortuna. ¡Os deseo suerte en esta aventura! La foto de abajo es la fuente original de l afactoría Minton de la época victoriana. 

 

 


Ingredientes:

 

  

 

 

patatas de un tamaño semejante

carne picada para rellenar cinco patatas, aproximadamente un cuarto de carne de los sobrantes del cocido (morcillo, pollo, jamón, etc.)

una cebolla 

dos o tres dientes de ajo

medio pimiento verde

aceite para rehogar la carne y para la salsa de las patatas rellenas, unos 2 dl. 

unas hebras o sobrecito de azafrán

un vaso de vino de jerez Solera

medio vaso de agua

un cubito

 

Elaboración 

 

1. Ponéis la cebolla, 3 dientes  de ajo y medio pimiento de ajo en una cacerola con el fondo cubierto de aceite muy superfialmente. Cuando está todo pochado, añadis un vaso de vino de jerez y medio vaso de agua y lo tenéis cociendo unos 15 o 20 minutos. 

 



 

 

 


2. Ponéis una sartén con media cebolla cortadad muy finita y cuando está bien sofrita le añadís la carne de cocido picada, que también podría ser sustituida por carne picada cruda. 



 

 

 

3. La mezcláis bien y l0 dejáis enfriar. El color sonrosado es el jamón cocido picadito con el  pollo, carne, jamón, etc. 

 

 

 

 



 



4. Ahora laváis y vaciáis las patatas con este utensilio y conforme lo vais orando  vas obteniendo bolitas de patata; lo hacéis por un lateral: 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6. Ya la podéis impezar a rellenar, cuando más hueco les hagáis más carne os entrará; así que, dependiendo de la que tengáis, podéis hacer el agujero más profundo:

 

 

 

7. Las pasáis por harina y luego las rebozáis en huevo y las váis friendo en una sartén. No os preocupéis por este proceso, no importan sin quedan partes sin cubrir, lo unico que debéis cuidad es que el agujero quede bien tapado con la harina y el huevo: 



 

 




8. Deben salir doraditas; cuando ya las habéis frito todas, mezcláis el poquito de huevo que os ha quedado con las bolitas de hacer el agujero y también les daréis una vuelta en la sartén e irá todo a la cacerola. IMPORTSANTE: no olvidéis el azafrán para que os salgan de ese bonito color y sabor. 



 

 

 


 

 

 

9. Ahora vamos  a agregar las patatas a  la salsa de la cerola para que se cuezan despacito, hirviendo pero a fuego flojo, durante una media hora.  Si veis que se quedan sin salsa, le agregáis un poquito más de agua. Le incorporáis un cubito y la sal necesaria.


 



 10. Y ahí las tenéis en la fuente de "The Willow Pattern", preparadas para comerlas y si queréis poder hasta contar la historía, que la podéis adornar de toda clase de incidentes maravillosos, irónicos o referidos  avuestra propia vida.   


 

 

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