LA COCINA COMO TERAPIA
COCINATERAPIA
Portada
ÍNDICE DEL LIBRO DIG
Recetas alfabéticas
NAVIDAD RAPE ALANGOS
Inicio
NOVEDAD LIB DIGITAL
NOVEDADES IMPORTANTE
NAVIDAD 2012
NAVIDAD 2014
HALLOWEEN
Recetas para crisis
Ensaladas/verduras
Recetas populares
Recetas suntuosas
Sopa/gazpacho/cremas
Recetas básicas
Recetas vintage
Otras cocinas
Cocina francesa
Cocina italiana
Risotto de bacalo
R. navajas (Navidad)
Bollería y galletas
Helados
Postres
Confituras
Cocina para regalos
Contacto

 

 

 Risotto de navajas para Navidad

 

No me canso de hacer risottos; son sin duda uno de mis platos favoritos. Este verano en Galicia preparé un "risotto de navajas", que como diría la gente joven era todo una pasada, incluso mejor que el de vieiras que os presenté la Navidad pasada. En general, mi familia es muy de arroz, mi madre decía una cosa que bien podría ser de nuestro Quevedo: "el arroz hasta en la cabeza de un tiñoso"; y es que nos gusta de mil maneras: caldoso, en paella, en blanco, fritos de arroz, arancini de arroz, arroz con leche, etc., pero en mi caso mi favorito es el risotto, que aprendí a hacer no ha muchos años. En mi caso, esta predilección que siento por esta típica preparación italiana, una especie de arroz caldoso pero con el grano suelto y al dente, la atribuyo a mi amor por la cocina italiana, o mejor dicho por la fascinación que siento por Italia: por su historia, por su arte, por su música, y sobre todo por la forma tan sabia de concebir la vida. Y, desde lego, no puede faltar en alguna de las comidas de Navidad. Supongo que queda mal decir que prefiera el risotto a la paella valenciana, este plato maravilloso de prestigio internacional, pero no puedo evitarlo, en gustos no hay nada escrito; con el risotto me pasa como con las escenas de la Natividad, para mí nadie puede competir con Giotto en estas obras de arte; y como estamos ya con preparativos, ahí os incluyo otra Natividad de Giotto.

 

 


 

Pero tengo que puntualizar que los mejores risottos que preparo son los que elaboro con productos gallegos: con su cebolla, su mantequilla, su pescado o marisco y sus verduritas de estación, sin olvidar unos pimientitos de Padrón; incluso el agua gallega me parece esencial para la elaboración de los arroces. Así que hoy os ofrezco un risotto con uno de las conchas favoritas de mi familia: las navajas, a ser posible, las gallegas o las autóctonas de las rías. Y, sin más dilación os doy la receta, ya que soy consciente que he loado en demasía la bondad de esta comida italiana. (En la foto de abajo, veréis nuestra perrita Bhambhani, que se siente en Galicia como en casa).

 

 

 

 

Ingredientes:

 

 

 

 

1/2 kilo de navajas o medio haz

media cebolla cortada muy muy fina y dos dientes de ajo (estos son optativos pero a mí me encanta el sabor del ajo)

una tazón de arroz "arborio" o "carnirolli" para el risotto

unas judías verdes

1 dl de aceite (suelo hacer los risottos de pescado con aceite y los de setas u otras verduras con mantequilla

medio vaso de vino blanco (mejor seco).

Finalmente, también le agregué unos pimientos de Padrón (no están en la foto), que no recordaba que tenía en la nevera, y que eran excepcionales; también podéis usar cualquier pimiento verde.

Tres veces más de caldo que de arroz; he visto recetas que le echan hasta 5 veces más, pero si seguís al pie de la letra mi cantidad, que es la recomendada por los grandes especialistas en risotto, es la justa.

NADA DE NATA, NI QUESO (con pescado o marisco los italianos consideran pecado mortal agregarle estos ingredientes)

 

Elaboración:

 

Para preparar un risotto os aconsejo que os vayáis a esta página donde tengo instrucciones que os ayudarán a prepararlo de forma fácil y según los cánones italianos:

 

1. Lo más importante para un buen risotto, lo mismo que para una buena paella, es hacer un buen caldo. En el caso de las navajas, yo prepara los navajas como para la plancha con su ajo y perejil, luego les quito la concha que cuezo con la cantidad de agua que requiere el risotto, y le añado una pastilla de caldo de pescado, unas judías verdes y los pimientos de Padrón, previamente pasados por la sartén y lo dejo todo cocer unos 15 minutos. Si el caldo se consume tendréis que agregarla el agua para que la proporción del líquido sea 3X1, es decir, tres veces más que el volumen de arroz. En este enlace tenéis la preparación, sin olvidarme del bendito azafrán:

 

 

 

 

2. Ahora empiezo propiamente a hacer el risotto. Empezamos con la cebolla y los dos dientes de ajo. La cebolla debe estar muy picada y los dientes de ajo fileteados también finos. Lo echamos con el aceite caliente pero debemos cuidar de que cueza a una temperatura moderada para que la cebolla se haga muy melosa pero NUNCA debe pasarse. 

 

 

 

 

4. Una vez sofrita subimos el fuego a una temperatura más fuerte y echamos el arroz para que se sofría unos cinco minutos sin parar de remover. Cuando la capa exterior del grano se ponga transparente, ya está listo para que vertáis el vino blanco:

 

 

En la foto  de abajo se ve perfectamente lo que os acabo de decir: la transparencia del grano. Esto es IMPORTANTÍSIMO porque es lo que hará que el arroz mantenga su dureza en medio de tanta melosidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5. Vamos ahora agregando el caldo que debe estar siempre caliente, dos cacillos cada vez y sin dejar de remover y así unos 5 minutos: 

 

 

 


 

6. A continuación, agregaréis las navajas, las judías verdes, cortadas muy finas y los pimientos de Padrón y a seguir moviendo y añadiendo dos cacillos de caldo cada vez:

 

 

 

7. A partir de aquí necesitaré de 15 a 20 minutos si lo quieres al dente y un poco más si prefieres el arroz más pasado (5 minutos). No dejaréis de remover durante todo este tiempo para que el arroz suelte todo el almidón y haga una salsa muy meloso. Ahora ya podéis salpimentarlo con la sal y ds vuelats de pimienta.

 

 

 

 

 

8. Pasado este tiempo,  el arroz se habrá bebido casi todo el caldo, y lo dejaréis reposar otros cinco minutos  para que lo absorba todo:

 

 

 

9. Podéis adornarlo como queráis pero a mí me gusta tal cual. ¿Fijaros que belleza de risotto, con el arroz suelto, un poco jugoso, y las navajas pidiendo  a gritos que les hinquemos el diente! ¡Toda una delicia!

 

 

 

 

No os olvidéis que: LOS COMENSALES DEBEN ESPERAR AL RISOTTO, Y NO LO CONTRARIO. Hay que comerlo en su justo punto: meloso, pero al dente, y con el sabor inigualable y exquisito de este sabroso marisco.

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!

 

 

 

 

Top
COCINATERAPIA | abronte@hotmail.com
UA-30383234-1