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Rissoto de brotes o tallos de ajetes y flores de alcachofas

 

Los tallos o brotes verdes de ajos son mucho más tiernos y suaves que el ajete, no repiten y tienen un sabor muy suculento; se añaden a muchas recetas con un magnífico resultado; la única pega que tienen es que su estación es muy corta y apenas podéis comprarlos fuera del mes de mayo. A mí me encantan, sobre todo en los rissotos, por el exquisito e intenso sabor que les da. He preparado este rissoto por varias razones: primero, para presentar estos brotes de ajo, que mucha gente desconoce; en segundo lugar, por razones estéticas, ya que me había quedado con las ganas de decorar un rissoto con las flores de alcachofas y, de paso, he aprovechado también los tallos y algunas hojas de las alcachofas que se de desechan para formar las flores; tercero, con todo esto, hacemos un rissoto espectacular, por gusto y presentación, para 2 o 3 personas por un precio de unos 2 o 3 euros por persona; finalmente, he puesto más arroz de lo normal para tener un sobrante de arroz y, posteriormente elaborar unos arancinis.

 

Si no conocéis estos brotes; en la foto de abajo os los muestro. Tenéis que cortarlos cómo los espárragos trigueros; es decir, partirlos en trozos hasta que se rompan con facilidad y crujan, a partir de ahí ya los podéis descartar.

 

 

  

 

Ingredientes:

 

 

 

 

tres cuartos de arroz arborio o carnirolli (arroces recomendados para rissoto)

un haz de brotes

6 u 8 alcachofas

medio vasito de vino

 25 gr. de mantequilla (opcional)

dos cucharadas de queso parmesano

1 dl de aceite

 

Cómo hacer las flores de alcachofas: 

 

Picar aquí. 

 

 

Elaboración: 

 

1. Limpiáis y cortáis los brotes y los troncos y restos de las hojas de las alcachofas que hemos pelado para formar las flores y los ponéis en una sartén con un chorrito de aceite para que se asen muy despacito, en una media hora estarán tiernos, si ambas verduras lo son. El secreto es asarlos a una temperatura mínima y mejor con la tapadera puesta.

 

 

 

2. Cuando esté todo bien asado, los apagáis:

 

 

 

 

3. Siempre dejo caldos de cocer verduras o pescado para los rissotos, y éste es uno de ellos, un caldo pobre de verduras (podéis utilizar un cubito de verduras o incluso de carne o pollo), que agrego a la sartén para que  los brotes y tallos de las alcachofas den más gusto a este líquido; lo cuezo unos durante unos 10 minutos. Luego saco la mezcla de verduras del caldo y las dejo para ponerlas al rissoto. El caldo también lo pongo en un cazo para que esté hirviendo cuando vaya agregándoselo al arroz: 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4.  Y ahora empezamos con el rissoto. Primero el sofrito de cebolla (éste no llevaría ajo porque ya lleva los ajetes), y cuando está pochado, le incorporo tres cuartos de taza  de arroz, y a remover a temperatura media, pero  sin parar de de cocer.  

 

 


 

 

5. Llega el momento del vino que el arroz deberá absorber, para que el grano se ponga transparente y luego salga meloso pero suelto:

 


6. Ahora ya podéis incorporar las verduras; podéis cortarlas un poco más o dejarlas así:

 

 

 7. Seguís removiendo y agregando cucharones de caldo caliente durante unos 15 o 25 minutos, dependerá de lo al dente que lo queráis:

 

 

8. A este rissoto lo voy a salpicar azafrán molido, que le dará un aroma muy especial:

 

 

 

 

9. Pasado ese tiempo, ya podéis agregar la mantequilla y el parmesano. Yo no le puse nada de mantequilla, porque me parecía que el aceite de las verduras y el sofrito eran suficiente, pero sí es imprescindible el parmesano rallado:


 

 


 


10. Ahora ya podéis dejarlo reposar 5 minutos. Los granos están absolutamente en su punto de cocción:  sueltos, melosos y al dente. No olvidéis nunca que los comensales deberán espesar al rissoto y no viceversa. El aspecto de este rissoto es cómo veis en la foto de abajo, un rissoto sin más, pero a mí me apetece hoy trabajar la presentación, quizá para mostrar que se pude dar de comer de categoría (con prsentación incluida) por precios muy módicos.

 

 


 10. Y éste es el resultado después de adornarlo con las flores de alcachofas. Isn't it beautiful?

 

 

 

 

 

 

 

  

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