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Tarta de nueces calabresa

 

 

Hoy he visto el otoño desde mi ventana; un fuerte viento del sur, que trairá lluvia, sacudía fuertemente los árboles centenarios, que se han vuelto dorados y rosáceos; luego enfoqué mi mirada a la lejanía, donde pude ver algunas cimas de la Sierra, ya blancas por la primera nevada; y sentí que pronto tendríamos aquí el invierno. Siempre digo que el otoño es mi estación favorita, me parece un tiempo de reflexión, de paz, de sosiego, y no puedo dejar de recordar el tiempo ya muy lejano cuando el campanil de la iglesia de mi pueblo no paraba de tañir y nadie se preguntaba, como en cualquier mes del año, por quién doblaban las campanas, porque hasta yo, que era una niña, sabía que noviembre era el mes de los muertos. Hoy, lejos de acongojarme, me parece una imagen apacible de lo que tiene que llegar.

 

 

 

 

Siempre me gusta cocinar platos con los ingredientes típicos de las estaciones, es como vivirlas con más intensidad. El otoño es el tiempo para cocinar membrillos, castañas, manzanas, nueces y avellanas, etc.  Cada vez me reafirmo más en la idea ecologista de no ir contra las leyes del universo, norma que también se debería aplicar a la cocina. Por eso, desde que nos metimos en el otoño, me ha apetecido preparar una tarta de nueces; y, en este caso, una "tarta de nueces calabresa", que es una receta paradigmática de la gastronomía del sur de Italia, particularmente de Calabria, esa región que está en la punta de la península italiana, con una naturaleza entremezclada de litorales arenosos, tierras rocosas, áridas y misteriosas,  magníficos lagos, pequeñas iglesias y castillos situados en lugares increíbles. Calabria tiene una estupenda cocina regional con sabores intensos y auténticos, y una repostería muy dulce y elaborada, que es capaz de competir con la francesa y la vienesa.

  

 

 

 

Cuando mi mente pinta una "torta di noci", me imagino una pequeña casa en la tierra árida de los Corleone en el sur de Italiana; en una cocina donde la nonna descansa sobre el pollete, esperando al primer viadante que pase para, con su tradicional generosidad y cortesía, ofrecerle un café italiano  y un trozo de esta maravillosa tarta, que originalmente sólo lleva tres ingredientes: azúcar, nueces y huevos (bueno, el limón es posterior y la maicena es un invento mío).

 

 

 

 

Ingredientes:

 

 

 

 

 

250 gr. de nueces

4 huevos

180 gr. de azúcar

un limón rallado

1 cucharada de maicena

 

Elaboración:

 

1. Se echan los 4 huevos con el azúcar. En la receta original, se baten las yemas con el azúcar y luego se ponen las claras a punto de nieve. Yo pienso que en esta tarta para evitar que baje mucho es mejor batirlos los huevos enteros y el azúcar. 

 

 

 

 

 

2. Tenéis que batirlo bien durante al menos 10 minutos. Ahí tenéis cómo debe de quedar de espeso:



 

3. Se muelen las nueces con una trituradora y se les agrega una cucharada de maicena y se revuelve bien. Éste hace que la pasta quede más suelta; y,  a

continuación, la ralladura del limón:


 


 


 


4. Una vez preparados los huevos y las nueces, vamos  a mezclarlo todo, procurando moverlo lo menos posible:

 


 5. Forráis el molde (de 24 a 26 cm.) con papel de horno (el de silicona es el mejor) y si queréis le untáis una chispa de mantequilla:


 


6. Lo metéis al horno de 180º unos 30 minutos y cuando lo saquéis lo dejáis enfriar antes de desmoldarlo de todo. Mi lata era desmondable, así que con un pequeño empujón lo pasé a una fuente.


 


7. Pasado este tiempo, lo colocáis en una fuente y cuando está frío le espolvoreáis el azúcar glas.


 


 


7. Os invito a probarlo, está riquísima:

 

 

 

 

 

8. Si lo hacéis en un molde más pequeño (20 cms.), os saldrá más gruesa, y  debéis taparla y dejarlo casi 50 minuotos a 180º:

 

 

 

 

 

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!!!!!!!

 

 

 


 

 

 

 

 

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