LA COCINA COMO TERAPIA
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Victoria cake

 

 

El "Victoria cake" era el pastel preferido de la Reina Victoria (1819-1901), y está íntimamente ligado a "la hora del té" inglés, institución típicamente "british", que surgió por entonces. Su inventora fue una de las damas de honor de la Reina Victoria, la duquesa de Bedford (1788-1861) que, como estaba de veraneo almorzaba sobre las 12.00 horas y tenía que sufrir un largo ayuno hasta la comida principal que se servía a las 8.30 de la tarde; por lo cual  a media tarde sentía un verdadero desfallecimiento, lo que la generación de mi madre denominaba con el eufemismo de "debilidad" o, en román paladino, "hambre canina". Para paliar este desagradable sensación, en torno a las 4.00 o 5.00 de la tarde las doncellas introducían en su boudoir (vestidor) un tentempié, que comía  a escondidas. Entre los dulcecitos, estaba siempre el "Victoria cake,  que hacía furor por entonces, y con lo que la duquesa se ponía morada; de este modo, cuando llegaba la comida principal podía presumir de su falta de apetito, algo que se consideraba muy propio de una dama "comme il faut". De vuelta a Londres de sus vacaciones en la campiña, y ante el éxito de aquel conveniente refrigerio, Anna Russell empezó a mandar invitaciones para tomar "el té de la tarde" en su mansión de Belvoir Castle y cambió su boudoir por su precioso salón privado.

 

 

 

 

 

Como las noticias corren que vuelen, pronto se conoció esta extravagancia que no sólo se hizo popular sino que se convirtió en un verdadero ritual; la primera asidua que se sumó a esta costumbre fue la mismísima Reina Victoria, que tenía tan buen apetito que le servía cualquier excusa para tomarse un pastelito. La soberano no sólo adoptó la costumbre de su dama de compañía sino que incluyó el adorado cake de la duquesa en sus "tea parties", que se convirtieron en verdaderas reuniones sociales, a las que había que asistir vestido de etiqueta. Cuando su adorado esposo, el Príncipe Alberto, murió en su residencia de Brighton (Osborne House) en 1861, la reina se recluyó y guardó luto durante casi veinte años, pero nunca prescindió de esta costumbre ni de su cake favorito, que en su honor se denominó "Victoria cake". Lo que es sociológicamente interesante de este pastel, es lo pronto que se democratizó y se convirtió en la quintaesencia del té de la tarde (merienda) en todos los ámbitos sociales: se tomaba desde los comedores para desposeídos de la Salvation Army hasta el té de Buckingham Palace. Y se ha convertido en uno de los iconos indiscutibles del acervo cultural británico.  

 

 


 

 

En 1874, apareció por primera vez su receta en el libro de cocina de Isabella Beeton, "Cookery and Household Management". La peculiaridad de este bizcocho es que se hace como un sandwich, con dos capas y en medio se rellena de mermelada de fresa o frambuesa, aunque más adelante se le añadió otra capa de nata montada. La receta en sí es la típica en que todos los ingredientes tienen las mismas cantidades: el mismo peso para el azúcar, la mantequilla, los huevos y la harina, aunque hoy en día hay innumerables variantes de esta receta.

 

 

 

 

 

 

La Reina de Inglaterra sigue sirviendo el té en palacio a las 4 de la tarde y lo acompaña de scones, cakes y canapés, y supongo que del "Victoria Cake" junto con sus tés favoritos, Earl Grey o Darjeeling. En algunas ocasiones, invita a palacio a personajes notables por diferentes causas. Así que si por casualidad os invitan alguna vez (uno nunca sabe lo que la vida nos tiene reservado) no olvidéis:

 

1. Dirigiros a la reina en un primer momento como "Your Majesty", pero, a continuación, cambiáis el tratamiento a "Ma'am", hasta que os despidáis y entoncesvolvéis al "Your Majesty".

 

2. Cuando la Reina entre debéis estar de pie.

 

3. Ni extiendas la mano ni os dirijáis a ella hasta que la reina lo haga. Ni se os ocurra darle un apretón de manos, ni tocarla (sólo Nelson Mandela y Michelle Obama lo hicieron, con la aprobación de los tabloids que lejos de escandalizarles quedaron encantados con este proceder, que les hizo batir récords de ventas).

 

4. No empecéis a comer hasta que la reina lo haga,  a no ser que pertenezcáis a  otra familia real. 

 

5. La taza del té debe estar siempre sobre el plato, a no ser que la levantas para beber, pero entonces debes cuidar de no elevar el dedo meñique, cosa que se considera "casi pecaminoso" en la etiqueta inglesa. Ni se te ocurre sorber.

 

6. Cuando la reina termine de comer, ya no podréis seguir comiendo.

 

 

¡Se me olvidaba! para los ortoréxicos (personas obsesionadas con la comida sana) os puedo asegurar que los productos que se sirven en Buckingham Place pertenecen al Príncipe de Gales y sus empresa "Duchy Originals", una empresa de comida ecológica. De todos modos, os aconsejo que tengáis localizado un McDonald's para cuando salgáis de palacio, porque este té de la tarde no será precisamente el refrigerio para lo que fue creado.

 

De las primeras recetas que aprendí a preparar en Inglaterra fue este cake, yo creo que por su popularidad y porque era muy barato y fácil de hacer. Como ya repetidamente he mencionado en este web, he tenido una relación amor-odio con la cocina inglesa, que siempre ha terminado en una rendición incondicional. Al principio, veía este cake como un mazacote seco que, por mucha mermelada y nata que se le pusiese, resultaba difícil de tragar; poco a poco, fui probando diferentes versiones, y cuando un día me topé con una elaboración casera de una pequeña "tea-room" de la campiña inglesa, entendí por qué aquel cake había hecho las delicias de la Reina Victoria, del que no había prescindido ni en su riguroso luto. Y entendí que el secreto de esta estupenda preparación estaba en conseguir dos bizcocho gemelos de una textura sabrosa, ligera y esponjosa, que aunados por una de esas exquisitas mermeladas inglesas, haría las delicias de cualquier paladar exigente, incluso se podría prescindir de la nata, que tampoco se utilizaba en los tiempos victorianos.

 

La receta que os voy a ofrecer es la de Delia Smith, que es muy simple y con los ingredientes justos. El único consejo que os doy es que hay que seguirla al pie de la letra. La única diferencia que he hecho es usar un molde un poco más grande, en lugar de 16 cm que es el que recomienda esta cocinera, yo prefiero uno de 20cm porque los cakes quedan con menor grosor pero más jugosos.

 

 

 

Ingredientes:

 

 


 

110 g de mantequilla a temperatura ambiente
110 g  de azúcar
2 huevos grandes o 3 pequeños
110 g de azúcar leudante o abizcochada

una cucharita de levadura royal 

una cucharada de vainilla líquida

media cucharadita de sal

mermelada de fresa o frambuesa, o la que os guste más

azúcar glas

nata y azucar glas
molde de 18 cm o 20 cm

 

Elaboración:

 

1. Tamizamos la harina con la levadura y la volcamos en un cuenco:


 


2. Sobre la harina, volcamos la mantequilla en pomada, los huevos, el azúcar, la sal y la cucharadita de vainilla: 


 


 



 

3. Removemos bien todo y lo batimos, bien con un batidor manual una batidora:


 


 


4. Es curioso que yo sigo batiéndolo con un batidor manual, porque cuando empecé  a hacer este cake no tenía batidora eléctrica y durante años me ha salido magníficamente utilizando un simple batidor durante unos 10 minutos.  Si lo hacéis con uno eléctrico en 6 minutos estará.  El batido en este bizcocho es importante le aportará aire y saldrá más esponjoso:




5. A continuación, repartís la masa en dos moldes, para que os salgan proporcionados, cada vez echáis una cuchada en cada uno:


 


6. Con horno precalentada, lo metéis a 170º durante unos 15 minutos:



 



7. Pasado ese tiempo, lo sacáis y lo ponéis en una rejilla:


 


8. Cuando esté frío, lo cubres de una capa de mermelada de fresa o frambuesa. Yo suelo poner la primera capa invertida para poder extender la mermelada mejor. Mi mermelada estaba hecha con una fresa de la Alpujarra muy sabrosa:


 

 


 

 

 


 


 



 

9.Ya relleno, lo tapas con el bizcocho superior y lo cubres de azúcar glas:



 


 

 


10.Y en la foto de abajo podéis ver el sadnwich de los dos bizcochos, esponjosos y jugosos, y con un sabor estupendo: 



 


11.Y si queréis ponerle nata, os resultará mucho más suculento:




 


12.  ¡Y mirad qué bonito está por dentro!:

 

 

 

 

 

 

 

 

BON APPÉTIT AND GOOD LUCK!!!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

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